enero julio 2023
Vol. 7, No. 14, 139-155
https://doi.org/10.53877/rc.7.14.2023010112
Revista multidisciplinaria
e-ISSN: 2602-8247
www.retosdelacienciaec.com
PERSPECTIVAS Y RETOS DE LA FORMACIÓN DOCTORAL
EN AMÉRICA LATINA
PERSPECTIVES AND CHALLENGES OF DOCTORAL
EDUCATION IN LATIN AMERICA
Marcelo Remigio Castillo Bustos
1
Julio Ernesto Rojas Mesa
2
Alba Guadalupe Yépez Moreno
3
Recibido: 2022-07-01 / Revisado: 2022-08-12 / Aceptado: 2022-11-05 / Publicado: 2023-01-01
RESUMEN
En este trabajo se describen perspectivas y retos de la formación doctoral en América
Latina, ya que es un proceso de fundamental importancia social, por sus potenciales
aportes en el desarrollo del conocimiento. A partir de un análisis debidamente
fundamentado, se revela que la formación doctoral en esta región está creciendo
significativamente, ya que las Instituciones de Educación Superior incrementan esta oferta
académica, luego de cumplir los requisitos impuestos por los organismos de regulación y
control en sus países. Se advierte que existe el riesgo de incurrir en una formación doctoral
de baja calidad, que, aportando con la titulación de un mayor número de doctores, tenga
limitados impactos en la producción científica. De ahí que la potenciación de ambientes
académicos idóneos para la formación doctoral, una formación continua de avanzada del
claustro académico, la creación de programas doctorales en áreas estratégicas, el
desarrollo de una formación doctoral de calidad, la creación de comunidades científicas y la
cooperación interuniversitaria nacional e internacional, emergen como principales retos,
que, al ser superados con solvencia, permitirán formar doctores capaces de aportar en la
producción científica, promover el desarrollo social y coadyuvar en la reducción de la
dependencia de Latinoamérica del conocimiento producido en países desarrollados.
Palabras clave: formación doctoral, calidad formativa, producción científica, desarrollo
social, cooperación interuniversitaria.
ABSTRACT
This paper describes the perspectives and challenges of doctoral education in Latin
America, as it is a process of fundamental social importance, due to its potential
1
Doctor (Ph.D) en Ciencias Pedagógicas. Profesor titular en la Universidad Central del Ecuador. Ecuador.
mrcastillob@uce.edu.ec / https://orcid.org/0000-0002-2615-7482
2
Doctor (Ph.D) en Teoría de la Educación y Pedagogía Social. Profesor titular en la Universidad Santo Tomás.
Colombia. juliorojas@ustadistancia.edu.co / https://orcid.org/0000-0002-2237-3727
3
Doctora (Ph.D) en Humanidades y Artes mención Educación. Universidad Central del Ecuador. Ecuador.
agyepezm@uce.edu.ec / https://orcid.org/0000-0002-5579-5563
Forma sugerida de citar: Castillo-Bustos, M. R., Rojas-Mesa, J. E. y Yépez-Moreno, A. G. (2023). Perspectivas y
retos de la formación doctoral en América Latina. Revista Científica Retos de la Ciencia. 7(14). 139-155.
https://doi.org/10.53877/rc.7.14.2023010112
Perspectivas y retos de la formación doctoral en América Latina
Revista Científica Retos de la Ciencia. 7(14), pp. 139-155.
140
contributions to the development of knowledge. Based on a well-founded analysis, it is
revealed that doctoral education in this region is growing significantly, as Higher Education
Institutions increase this academic offer, after fulfilling the requirements imposed by the
regulatory and control agencies in their countries. It should be noted that there is a risk of
low-quality doctoral education, which, while providing a greater number of doctoral
graduates, has limited impacts on scientific production. Therefore, the promotion of suitable
academic environments for doctoral education, the continuous advanced training of
academic staff, the creation of doctoral programs in strategic areas, the development of
quality doctoral education, the creation of scientific communities and national and
international inter-university cooperation emerge as the main challenges which, if overcome
with solvency, will make it possible to educate doctors capable of contributing to scientific
production, promoting social development and contributing to the reduction of Latin
America's dependence on knowledge produced in developed countries.
Keywords: doctoral education, educative quality, scientific production, social
development, inter-university cooperation.
INTRODUCCIÓN
La formación doctoral es una de las principales vías hacia el desarrollo científico y
tecnológico. Implica un elevado nivel de formación cultural y científica que potencia las
posibilidades para enfrentar con solvencia los cambios y trasformaciones contemporáneos,
que cada día son más dinámicos y exigentes. Esta formación, fortalece la calidad personal,
profesional e investigativa de sus participantes, pues al corresponderse con el grado de
mayor jerarquía académica que otorgan las mejores universidades del mundo, moviliza
recursos en ciencia y tecnología, y promueve la innovación, imponiéndose como el pilar
fundamental de la construcción y reconstrucción de la sociedad del conocimiento.
En dicho sentido, la reflexión y análisis internacional acerca de la naturaleza, rol y
propósito de los doctorados, permite hablar de por lo menos tres miradas de caracterización
y clasificación de estos programas a saber: Los modelos de formación doctoral, la
pedagogía de la formación doctoral y, el producto de la formación doctoral como requisito
de graduación y sus impactos (Neumann, 2005; Sime, Luis; Díaz-Baso, 2019)
En relación con la primera caracterización, los modelos de formación doctoral, se
enfoca en dos tendencias de desarrollo diferenciadas por el tipo de investigación y su
finalidad, con el “doctor of Philosophy-Ph.D.” se pretende que el estudiante logre un proceso
mucho más especializado de investigación propiamente dicha contextualizado en alta
familiaridad con la vocación científica. Con el “Doctor of Education-Ed.D.” se busca un grado
de aplicación más concreto y de utilidad social de la investigación y la ciencia, priorizando el
marco de los campos profesionales como escenario para dicho desarrollo de la propuesta
de formación (Aguirre,Jonathan; Porta, 2021; Diaz-bazo, 2021)
Sin embargo, en el análisis de los planes curriculares o los resultados de investigación,
incluida la tesis, no se evidencia mayor diferencia de estos últimos con respecto a los PhD.
En América Latina, esta diferenciación es confusa, en muchos casos existe un
comportamiento irregular, pues aunque los planes curriculares y la tesis obedecen al
sistema de investigación propiamente dicha de los PhD., en la práctica se desarrollan más
bien doctorados profesionalizantes que buscan la tesis como producto central de la
titulación(Sime, Luis; Díaz-Baso, 2019; Sime & Revilla, 2014).
De acuerdo con la segunda caracterización, existe una tendencia que profundiza en la
pedagogía de la formación doctoral, la cual se orienta a la identidad y competencias del
investigador, que significa que va más allá de la mera elaboración de la tesis doctoral. En
Marcelo Remigio Castillo Bustos / Julio Ernesto Rojas Mesa / Alba Guadalupe Yépez Moreno
Fundación Internacional para la Educación, la Ciencia y la Tecnología -FIECYT-
141
esta perspectiva es fundamental el ecosistema de gestión de la investigación que el
programa estructura en torno al estudiante; comenzando por el director o tutor (en algunos
programas existen las dos figuras con diferentes funciones), los espacios académicos
creados para que el estudiante fortalezca su tesis y su papel como investigador, apostando
por una cultura de investigación centrada en una o varias líneas de investigación generadas
por el programa.
En el proceso de construir esta cultura de investigación, el estudiante se vincula en
grupos de estudio, de trabajo, grupos de investigación que fortalecen las líneas propuestas
por el programa y en el contexto de las cuales desarrolla su tesis doctoral. Tiene
discusiones teóricas, metodológicas y epistemológicas que le ayudan a construir un sello
particular a su trabajo de investigación. A través de las líneas, redes y grupos de
investigación el estudiante produce, discute, comparte y publica su producción en
investigación (García-Peñalvo José Francisco., 2017).
La tercera caracterización, el producto central del proceso de formación doctoral es la
tesis. Ha sido estudiada para identificar sus tendencias de producción durante determinados
períodos, así como para identificar sus tendencias teóricas, metodológicas, bibliográficas y
temáticas. Tradicionalmente la tesis doctoral ha sido considerada un producto de literatura
gris; la matriz a partir de la cual el investigador realizará sus publicaciones especializadas
posteriores. Sin embargo y a raíz de la creación de los repositorios digitales en las
universidades, han salido de los anaqueles y han encontrado lugar en bases de datos
digitales, en muchos casos de acceso público. Ello ha generado diversos estudios sobre su
impacto (Poyatos Matas, 2012; Wisker, 2015).
La formación doctoral es el techo de toda la ruta académica que un investigador realiza
para sumergirse en la ciencia, la tecnología y la innovación. En dicho sentido, el proceso de
formación doctoral en América Latina es reciente con respecto a otros países y continentes
en donde el denominado capitalismo cognitivo tomo fuerza desde mediados del siglo
XX(Veléz-de la calle, Claudia; Florez-Buriticá, Juan carlos; Marín-Gallego, José Duvan;
Osorio-Malaver, 2010). Tomó fuerza en la década de los 80’s, a raíz de la iniciativa europea
de la internacionalización de la formación posgradual y la cooperación
interuniversitaria(Torres Ortiz, 2019).
Según Sebastián(2019) De acuerdo con los datos de la RICYT, en los veinte años
entre 1996 y 2016 el número de doctores formados en América Latina se incrementó de
manera constante, pasando de 6048 en 1996 a 15.041 en 2006 y 31.723 en 2016. El 65%
de los doctores son de Brasil y el 19,6% de México. Estos dos países, junto con Argentina,
suponen el 92% de los doctores formados en América Latina” (p. 85).
En tal sentido, considerando la importancia de la formación doctoral, debido a sus
posibles impactos en el desarrollo del conocimiento y la consecuente solución de problemas
reales en contextos inconmensurablemente diversos y cambiantes, se realiza este trabajo
con fin de describir perspectivas y retos inherentes a la formación doctoral en América
Latina, mismos que, al someterse a reflexiones profundas, visibilizan fortalezas y
debilidades contextuales y orientan la implementación de acciones que coadyuven a una
formación doctoral de calidad, que impacte en el desarrollo de un conocimiento válido, para
beneficio de la sociedad.
La producción del conocimiento en América Latina
La producción científica, en prácticamente todos los países está ligada directamente con la
educación superior. Las IES, más allá de lo estipulado en el ordenamiento normativo,
Perspectivas y retos de la formación doctoral en América Latina
Revista Científica Retos de la Ciencia. 7(14), pp. 139-155.
142
asumen un contrato social determinante, en relación con la producción del conocimiento; en
cierta medida, es una de las razones de su existencia como institución social de mayor nivel
académico. Téngase en cuenta que, los claustros docentes están conformados por
académicos de elevada formación, en lo personal, profesional e investigativo, es decir, con
una amplia visión humanística y científica.
El referido contrato social no es arbitrario ni surge de la voluntad de las IES, que
generalmente está mediada por las relaciones sociales y coyunturales en el marco de la
autonomía universitaria. Emerge desde la institucionalidad del estado, que, con la
responsabilidad de garantizar una vida digna de sus ciudadanos, exige la generación de
políticas públicas que determinen la participación de personas naturales y jurídicas en favor
social, teniendo como referentes los planes de desarrollo nacional y las exigencias locales,
regionales y universales. Por ejemplo, en Ecuador la Constitución de la República, en su
Art. 50, señala que el Sistema de Educación Superior tiene como finalidad la formación
académica y profesional con visión científica y humanista; la investigación científica y
tecnológica; la innovación, promoción, desarrollo y difusión de los saberes y las culturas; la
construcción de soluciones para los problemas del país, en relación con los objetivos del
régimen de desarrollo.
La producción científica y el crecimiento de un país o de una región pueden ser
analizados desde las aristas económicas, políticas o culturales (Tibaná, 2021), entre otras,
que revelan nuevos modos de ser, sentir, pensar y actuar. Es decir, cuando aporta en la
solución de problemas reales. En América Latina, a pesar de importantes esfuerzos
realizados, la producción científica crece con su lentitud característica y tiene limitada
presencia a nivel global. El Gráfico 1 muestra la extrema brecha en la producción científica
entre países de Latinoamérica. Como señala su autor, en varios países de esta región se
eleva la producción científica, no necesariamente porque hayan incrementado sus salidas
(output), sino porque en otros baja.
Gráfico 1: Producción científica latinoamericana
(indicador Output) (2015-2019).
Fuente: Tibaná (2021).
Los países latinoamericanos evidencian marcadas diferencias en la capacidad de
producción científica. Según la citada fuente, los que han publicado más de 1000
documentos entre 2015 y 2019 son Brasil y México en primer cuartil; Argentina,
Chile, Colombia y Ecuador en segundo; Perú, Cuba, Uruguay, Venezuela, Puerto
Rico y Costa Rica en tercero y los demás en el último. (Tibaná, 2021) Para no limitar
Marcelo Remigio Castillo Bustos / Julio Ernesto Rojas Mesa / Alba Guadalupe Yépez Moreno
Fundación Internacional para la Educación, la Ciencia y la Tecnología -FIECYT-
143
el análisis de la producción científica latinoamericana a los datos citados, se realizó
una búsqueda en recursos de difusión científica de impacto, sin tener resultados
favorables. Nótese que, la gran mayoría de trabajos «científicos» publicados,
aportan muy poco en el desarrollo del conocimiento; la producción científica, al
medirse en base a salidas (outputs) o artículos publicados y citas, está mediada por
distintas prácticas que, incluso, algunas rebasan los límites de la ética.
La producción científica universitaria se da en investigaciones de pequeños grupos
de docentes, que aprueban proyectos en convocatorias internas esporádicas,
generalmente, con limitados recursos; investigación de docentes que, sin apoyo
económico, trabajan independientemente, para sumar publicaciones, ya que en
algunos países es un requisito laboral; participación de académicos en programas
de investigación externos a la universidad de origen, en mínimos porcentajes; y tesis
de grado y posgrado (maestrías o similares).
En lo relacionado con la formación doctoral en educación, de manera global, desde
hace ya más de dos décadas, surgieron dos líneas reflexivas relacionadas con, en
primer lugar; la enseñanza de la investigación (Research Pedagogy) y en segundo
lugar, con la Pedagogía Doctoral (Doctoral Pedagogy), sin embargo, es claro que a
la fecha, aún se adolece de una “cultura pedagógica en la formación doctoral,
hecho que ha ocasionado que la formación doctoral como campo de investigación
se convierta en un campo de investigación emergente (Diaz-bazo, 2021; McCulloch,
2018)
Al ser la formación doctoral y su investigación, un campo emergente en América
Latina, la reflexión sobre su producción científica también es limitada. Sin embargo,
se pueden encontrar algunos antecedentes que permiten delinear el crecimiento de
este ciclo de formación, sus causas y sus actores s relevantes en el continente.
Encontramos que los países en que este proceso se ha desarrollado de manera
más visible son Argentina, Brasil, Chile, Colombia y México, debido especialmente a
tres factores globales asociados a las políticas públicas de impulso a este sector, y
que se han concretado en desarrollos nacionales diferenciados: 1. Apoyo a la
formación doctoral, principalmente a través de becas nacionales provenientes de
organismos gubernamentales, 2. Institucionalización y desarrollo de sistemas de
registro calificado y acreditación de programas de alta calidad, y 3. El diseño de
estrategias de internacionalización potenciadas de diferentes maneras y niveles en
cada país que permiten fortalecer procesos de excelencia académica e investigativa
(de la Fare et al., 2021)
Asimismo, la formación en investigación a nivel de grado se centra en el aprendizaje
de conceptos básicos y el desarrollo de habilidades inherentes a la metodología de
la investigación. Puede decirse que es un proceso netamente escolar (lección
tarea aprobación / reprobación de asignaturas); proceso que Restrepo denomina
“investigación formativa”, para diferenciarla de la investigación en sentido estricto y
cuyo interés en política educativa se amplía de manera cada vez más considerable
a ciclos de educación básica y media (Hernández, 2003), Para el desarrollo de esta
segunda línea de formación en investigación y que se orienta de manera específica
a los programas de posgrado. Es recurrente la identificación de una crisis de
competencias básicas en los ciclos de educación básica y de pregrado universitario,
que impactan posteriormente la formación en estudios de posgrado y especialmente
en competencias científicas (Rivero-Panaqué, 2020).
A nivel de pregrado, una tesis evidencia el dominio de temáticas relacionadas
con la profesión, siendo elemental la aplicación de procesos investigativos. Si bien
Perspectivas y retos de la formación doctoral en América Latina
Revista Científica Retos de la Ciencia. 7(14), pp. 139-155.
144
en la tesis de maestría la investigación, en cierta medida, es superior con respecto a
la anterior, no es menos cierto que se limita al dominio temático especializado de la
profesión, con mínimos avances en la aplicación de la lógica investigativa y, menos
aún, en relación con el dominio teórico. (Crispín & Baldeón, 2013).
Además, la naturaleza formativa de las IES hace que la producción científica a
nivel de posgrados enfrente serios contratiempos, asociados con el carácter escolar
persistente en sus aulas. Sin embargo, la formación doctoral contempla
flexibilización en lo relativo al tiempo, procedimientos, modalidades y
particularmente al desarrollo de investigación. Pues ésta debe evidenciar un elevado
dominio del campo del conocimiento, de los fundamentos epistemológicos y
procedimientos metodológicos, de la investigación científica, con miras al desarrollo
del conocimiento.
La formación doctoral, una vía hacia la producción científica
La educación ha tenido impactos inconmensurables en el desarrollo de la
humanidad, lo cual se realiza al intercambiar experiencias, conocimientos, valores y
valoraciones que conllevan a nuevos modos de ser, sentir, pensar y actuar. De ahí
que se instituye como uno de los principales pilares del desarrollo y transformación
sociocultural individual y colectiva. Se asume que, a mayor educación, mayor será la
calidad de las relaciones del ser humano con sus semejantes y con todo lo que
existe en el universo.
En tal sentido, una educación de calidad impactará en el desarrollo social, pues
brinda herramientas, cognitivas y no cognitivas, para la superación de los
problemas; en tal contexto, la formación en cualquier nivel educativo debe ser
integral en su más amplia significación y sentido. La formación doctoral tiene
inconmensurables posibilidades para aportar en el desarrollo social, debido a su
carácter científico; se caracteriza por objetividad, organicidad, sistematización y
fundamentación para la comunicación de hallazgos válidos y su aplicación en
contextos reales.
Sobre la producción científica en América Latina y el Caribe, González et al.,
(2020), señala que ha crecido en los últimos 20 años, pero el incremento de la
comunicación de resultados científicos se concentra en algunos países y tiene poco
reconocimiento a nivel global. De los doctores latinoamericanos graduados en la
región y fuera de ésta, pocos contribuyen en el desarrollo del conocimiento; la gran
mayoría presenta un comportamiento pancista, que sostiene cargos y ascensos
laborales en universidades, organismos de gobierno y otros de corte administrativo,
alejados de la producción científica. Esto puede relacionarse con el bajo número de
doctores y los limitados espacios de investigación científica en Latinoamérica,
versus la posibilidad de éxito económico y, en cierta medida social, en la burocracia.
La educación superior ha cambiado significativamente a lo largo de su historia,
siendo la diversificación de ofertas educativas y, particularmente de posgrados, una
de sus evidencias que en cada país toma especificidades, debido a la “influencia de
diversos factores vinculados a las tradiciones educativas nacionales, los procesos
de integración regionales en marcha, así como también a las medidas e
instrumentos de políticas educativas implementados” (Dávila, 2012). Por ello, la
formación doctoral debe recibir el impulso necesario desde las esferas de gobierno y
universitarias, para que se consolide en Latinoamérica como una principal
alternativa de desarrollo, teniendo en cuenta que, más allá del número de doctores
Marcelo Remigio Castillo Bustos / Julio Ernesto Rojas Mesa / Alba Guadalupe Yépez Moreno
Fundación Internacional para la Educación, la Ciencia y la Tecnología -FIECYT-
145
existentes, está la producción científica, que debe responder a las exigentes
demandas sociales.
Perspectivas y retos de la formación doctoral en América Latina
Perspectivas
La formación doctoral en América Latina crece y seguirá creciendo
significativamente. Cada día, son más las universidades públicas y privadas que,
cumpliendo requisitos en función de las exigencias de los organismos de control en
sus países, ofrecen sus primeras cohortes doctorales. Esto tiene que ver con la
relevancia del grado de doctor en términos de desarrollo personal, profesional,
investigativo y su posible impacto social. Téngase en cuenta que la intención
formativa de doctores, en los distintos campos del conocimiento, es su contribución
en el desarrollo del conocimiento y consecuentemente de la sociedad.
Se asume que una profunda formación epistemológica permite a los doctores
comprender y apropiarse de los principios, fundamentos, extensiones y métodos del
conocimiento humano, en un campo determinado. Un doctor evidencia su espíritu
científico sobre las bases de una permanente reflexión, apropiación y revelación de
nuevos conocimientos, para tomar posicionamientos epistemológicos, de manera
flexible, crítica y propositiva, en la construcción de teorías, como refieren (Fuentes,
2009 y López, 2017), entre otros.
No obstante, a pesar de la importancia de la formación doctoral, dadas las
condiciones actuales poco favorables en términos de igualdad, equidad y justicia en
América Latina, hay problemas que limitan la calidad; por ejemplo, pocos se
benefician de becas doctorales para reconocidas universidades del mundo, mientras
que la mayoría tendrá que seguir buscando una oportunidad doctoral accesible, en
términos económicos y académicos. Nótese que la formación profesional inicial y el
débil manejo de un segundo idioma siguen siendo limitantes, de acuerdo con
exigencias mínimas en los doctorados de calidad.
Asimismo, la incursión de profesionales de diferentes áreas del conocimiento en
programas doctorales extranjeros, sin priorizar necesariamente la calidad y la
excelencia formativa, seguirá siendo un mecanismo para alcanzar un doctorado por
varios años s. Innumerables latinoamericanos seguirán participando en
doctorados de oportunidad, en base a atractivas ofertas universitarias, más allá de
su real interés. Basta con suscribirse a las redes sociales de ciertas universidades
extranjeras, para recibir abundantes y agobiantes invitaciones a una diversidad de
programas, modalidades e, incluso, número de titulaciones dentro de un mismo
programa. Doble y triple titulación, cual combo en un bar de comida chatarra.
A diferencia de lo que ocurre en universidades de calidad, en algunas IES
latinoamericanas se continuará, un poco más, por decirlo así, aceptando aspirantes
en programas doctorales con poca consideración a criterios mínimos, como
formación profesional de base, pertinencia social, proyecciones laborales y
competencias investigativas, que, entre otros, son determinantes en la formación y
los futuros desempeños de los doctores. Ingenieros, arquitectos, médicos y otros
profesionales, cursando o graduados en doctorados de educación, son algunos
ejemplos.
La formación doctoral en universidades, como las referidas en el párrafo
anterior, brinda un mínimo o ningún acompañamiento en el desarrollo de las
actividades investigativas propias de la tesis. Este importantísimo trabajo, debiendo
contar con un apoyo directo de experimentados académicos que fungen como
Perspectivas y retos de la formación doctoral en América Latina
Revista Científica Retos de la Ciencia. 7(14), pp. 139-155.
146
tutores, son realizados en soledad por los aspirantes, quienes sustentan y defienden
tesis doctorales excesivamente limitadas, desde una mirada epistemológica,
metodológica y praxeológica. Resulta sencillo encontrar en el internet tesis
doctorales, cuya diferencia del trabajo de fin de master, como llaman algunas
universidades a trabajos de titulación de posgrados de corto plazo, es la cantidad de
hojas, en las que resulta imposible encontrar el ansiado aporte científico, que
exclaman con seguridad ingenua, graduados poco conscientes de sus debilidades
formativas. Este problema no se erradicará fácilmente de un elevado número de IES
de la región.
Por su parte, la presencia de organizaciones intermediarias, entre universidades
y aspirantes, resulta interesante para vincular estudiantes a programas de posgrado
en general y particularmente de doctorado. En la mayoría de casos, la
intermediación surge como un servicio adicional y encarece los costos por concepto
de matrícula, cursada e, incluso, materiales. Nótese que, durante la
comercialización, se ofrecen generosas becas, lo cual hace pensar que se trata de
negocios lucrativos para ciertas IES, que ven en el «mercado académico»
latinoamericano una oportunidad. Esta práctica es común en varias universidades
del mundo y, en los últimos años, incluye a algunas de nuestra región, que seguirán
doctorando con baja calidad, debido a la superposición del interés económico por
encima de la calidad académica esperada.
En relación con lo anterior, en ciertas universidades latinoamericanas se tiene
una importantísima afluencia de estudiantes (aspirantes doctorales) escuchando
conferencias sobre las asignaturas, cursos, seminarios o módulos, en aulas poco
funcionales. Por lo que, confundiendo este importante proceso académico con una
escuela tradicional de antaño, titulan doctores que ostentan orgullosos, y hasta
apabullantes, sus títulos; pero, poco o nada aportan en el desarrollo del
conocimiento. Sin duda, al provenir de procesos doctorales de baja calidad, no
tienen mucho que ofrecer en su desempeño humanístico, profesional y, menos aún,
científico.
Lo señalado tiene un impacto significativo en las IES, donde laboran los
flamantes doctores. El debate académico es nulo, las intervenciones científicas son
reducidas a discursos grandilocuentes y altisonantes, cargados de emoción y de un
tinte patriótico, nacionalista y pseudo emancipador, que vende su posición de
doctor; pero, en esencia, son los mismos sujetos de hace unos años, que ahora, con
título de doctor, buscan desesperados, en función de supuestos derechos
adquiridos, cargos o puestos burocráticos, dentro y fuera de las universidades.
Sin pretender caer en la descripción de un escenario pesimista, ya que la
intención es reflexionar objetivamente sobre la realidad Latinoamérica, con miras a
una indispensable mejora en todos los ámbitos, se estima que, si estas
problemáticas continúan, en los próximos años, las plazas laborales, principalmente
burocráticas estarán copadas por doctores, muy parecido a lo que sucedió con las
maestrías y títulos similares. Sin embargo, el desarrollo del conocimiento como
aporte esencial de la formación doctoral, crecerá con lentitud por la fuerza
requisitoria centrada en número de obras publicadas y sus citaciones, más allá, de
su calidad; mientras que Latinoamérica continuará dependiendo, casi totalmente del
conocimiento producido en países desarrollados.
Marcelo Remigio Castillo Bustos / Julio Ernesto Rojas Mesa / Alba Guadalupe Yépez Moreno
Fundación Internacional para la Educación, la Ciencia y la Tecnología -FIECYT-
147
Retos de la formación doctoral en América Latina
Partiendo de que un reto, es una situación con cierto grado de dificultad a superarse
en base a acciones planificadas e intencionalmente desarrolladas, es de considerar
que el principal reto de la formación doctoral en América Latina, es su realización
con calidad y excelencia en lo humanístico, profesional e investigativo, de tal
manera que, los doctores sean capaces de aportar en el desarrollo de un
conocimiento válido y plausible en favor de la sociedad, de acuerdo con los
vertiginosos cambios y transformaciones naturales y sociales.
En tal sentido, las IES, para ofertar un programa doctoral de manera similar a
otros programas académicos, deberían estar en total capacidad. Es decir, tendrían
que disponer de infraestructura física, tecnológica, logística, personal académico y
más recursos necesarios para llevar a cabo tales procesos, con calidad y
excelencia. Si un doctorado es el mayor grado de perfeccionamiento académico e
investigativo en un campo específico del conocimiento (Reglamento de Doctorados,
2019), los aspirantes deberán recibir una sólida preparación integral, conocida en
algunos países como entrenamiento científico, ya que, un doctor más allá de
alcanzar un título o grado académico asume una responsabilidad relacionada con el
desarrollo del conocimiento y, consecuentemente, de la sociedad. Lo que dice y
hace un doctor, en su campo del conocimiento, tiene efectos significativos en la
dinámica social.
De ahí que la tesis doctoral implica un importantísimo trabajo individual, que,
resultando de sendos procesos investigativos, emerge como una contribución
original al campo del conocimiento de la formación. En tal sentido, (Nascimento,
2000), señala:
Partiendo del supuesto de que la tesis doctoral es un trabajo académico de iniciación
científica, marco inicial de la especialidad de un investigador, constituyéndose una
fuente de información que refleja el logro en su propio campo del saber, se considera
de gran importancia la recopilación y su análisis, para el estudio de una determinada
producción científica.
La calidad de los procesos de formación doctoral determinará la calidad de los
resultados iniciales y posteriores, en términos de producción científica. La autora
destaca que “las características metodológicas de la tesis doctoral, la orientación del
director y la evaluación del tribunal garantizan su nivel de calidad de este tipo de
trabajo de investigación que constituye un buen indicador, no sólo cuantitativo sino
cualitativamente de la producción científica.” (Nascimento, 2000, p. 1)
Cabe precisar que la formación epistemológica en la formación doctoral conlleva
a comprender las esencialidades del objeto de estudio en su campo, por lo que no
se concibe la idea de producir científicamente, partiendo de una formación limitada a
la metodología de la investigación, que, en la práctica, resulta instrumental; para
ello, se requiere un elevado dominio de la epistemología del objeto de estudio, así
como también, de la investigación científica. Desde las actuales condiciones
sociales, económicas, políticas y, sobre todo, académicas, que no son muy
favorables en el mayor número de IES latinoamericanas, se plantean algunos retos
que deben superarse para garantizar una formación doctoral de calidad. Nótese
que, a pesar de resultar obvias, en algunos contextos son poco consideradas.
1. Potenciación de ambientes académicos idóneos para la formación doctoral
Un programa doctoral tiene marcados aspectos diferenciadores en relación con
otros programas académicos de posgrado, siendo el principal su carácter científico,
Perspectivas y retos de la formación doctoral en América Latina
Revista Científica Retos de la Ciencia. 7(14), pp. 139-155.
148
que obliga a desarrollar actividades específicas orientadas a la producción del
conocimiento. En tal sentido, las universidades deben superar progresivamente las
limitaciones y potenciar los ambientes académicos en lo relacionado con
infraestructura física, tecnológica, laboratorios y claustro académico, entre otros,
que permitan brindar las condiciones idóneas para una efectiva formación doctoral.
2. Formación continua de avanzada del claustro académico
La formación continua de avanzada del claustro académico que ejercerá docencia,
tutoría de tesis y participará en eventos académicos, es fundamental para
profundizar en temáticas como epistemología y metodología de la investigación
científica; uso de herramientas tecnológicas; manejo de información y datos con
herramientas tecnológicas; tutoría efectiva de tesis; diseño de modelos,
metodologías, estrategias, competencias pedagógicas y avances científicos de sus
campos disciplinares, entre otros, conllevan a la realización de encuentros
académicos enriquecedores. Hay que considerar que se cuenta con un
importantísimo número de doctores nóveles que requieren elevar su nivel
académico y científico. Además, la formación continua es válida, incluso para los
doctores expertos, por razones obvias.
Esta acción potencia a largo plazo la calidad en la formación doctoral. Los
docentes encargados de los módulos, cursos, seminarios; entre otros, deben tener
experticia en el campo del conocimiento de incidencia, ante lo cual, la formación
doctoral inicial no es suficiente. El conocimiento, debe ser sometido a permanente
debate, para revelar vacíos, insuficiencias y limitaciones como base para el
planteamiento de mejoras (aportes) pertinentes.
3. Creación de programas doctorales en áreas estratégicas
Pensar en un programa doctoral es intentar responder a las necesidades sociales
y/o naturales, vertiginosamente cambiantes desde la academia. Por tanto, la
creación de un doctorado debe surgir de estudios suficientes, que den el sustento
para su planteamiento, la estructura curricular, de ser el caso, y demás procesos.
Como en todo, la calidad, no es una condición estática, emerge como la capacidad
de mejoramiento permanente, teniendo como referencia los cambios y
transformaciones contextuales, más aún en un mundo globalizado y altamente
exigente. Por ello, lo que se está haciendo bien puede ser mejorado.
A pesar de una sostenida búsqueda, no se encontraron suficientes estudios con
respecto a la calidad y pertinencia de los doctorados cursados por latinoamericanos,
en universidades extranjeras, en relación con las demandas de sus países de
origen. Sin embargo, cabe señalar que la gran mayoría de estos doctores laboran
en las IES, a pesar de que se requieren profesionales con ese nivel formativo en
otras instituciones, organizaciones y/o sectores que dinamizan el desarrollo social,
económico, productivo, entre otros, desde la producción del conocimiento.
En esa línea de pensamiento, los doctorados tradicionales han sido
ampliamente criticados por la incapacidad para formar investigadores con diversos
perfiles para incorporarse laboralmente a nivel académico, gubernamental e
industrial (Patiño, 2019). Lo cual debe tenerse en cuenta al crear programas
doctorales en una América Latina con poco desarrollo científico y amplia riqueza
natural y social. La mirada de pertinencia y empleabilidad no debe centrarse en la
educación superior como único destino de los doctores; los cambios y
Marcelo Remigio Castillo Bustos / Julio Ernesto Rojas Mesa / Alba Guadalupe Yépez Moreno
Fundación Internacional para la Educación, la Ciencia y la Tecnología -FIECYT-
149
transformaciones naturales y sociales que experimenta el mundo exigen mayores
conocimientos en todos los ámbitos.
De ahí que las IES deben realizar los estudios necesarios para identificar las
áreas estratégicas que dinamizan el desarrollo social y natural, y crear programas
doctorales de calidad como respuesta a éstas, es decir, enfocados a las
necesidades locales, regionales y universales. A continuación, se describen algunas
condiciones que deben cumplir las IES para crear programas doctorales en áreas
estratégicas y ampliar esta oferta en términos de calidad:
- Estudios de pertinencia, empleabilidad y factibilidad, que, entre otros, permitan
tomar decisiones y asegurar, en cierta medida, el éxito de la formación doctoral;
pues, más allá de la formación, es necesario orientar investigadores hacia sectores
estratégicos, para que aporten en el desarrollo social. Aunque no parece cierto, hay
naciones con importantes números de doctores, entre otros profesionales con
formación de grado y posgrado, pero, con pocas oportunidades en su contexto; ello
ha provocado elevada migración con fines laborales; en algunos casos, fuga de
cerebros, en otros, trabajadores que engrosan la burocracia en universidades y
demás instituciones públicas y particulares que carecían de doctores y, una gran
parte, desempleados mendigando en países vecinos.
- Conformación de un Consejo Científico Permanente (CCP), de acuerdo con el
doctorado en curso, que se instituya como espacio de direccionamiento científico,
determinación de líneas de investigación, planteamiento de programas y proyectos
de investigación, y escucha, análisis, reflexión y crítica profunda a los avances
investigativos presentados en atestaciones frecuentes para su perfeccionamiento. El
CCP contribuye inconmensurablemente en la formación humanística, disciplinar,
académica y científica de los aspirantes, preparándolos para la presentación de
resultados investigativos de calidad científica, en atestaciones, pre defensas y
defesas públicas de las tesis doctorales.
- Empleo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs), ya que
dotan de herramientas cada día más prácticas, versátiles y ubicuas que facilitan el
desarrollo de actividades académicas enriquecedoras. El uso adecuado de las TICs
posibilita el intercambio de experiencias, conocimientos, valores y valoraciones en
contextos virtuales de calidad, por lo que, más allá de ser oportunidad, emerge
como fortaleza académica, por su uso efectivo y pertinente. Las TICs “facilitan el
acceso universal a la educación, a partir de la ruptura de las barreras tempo-
espaciales. Su empleo adecuado favorece la dinámica, la innovación y la creatividad
educativa, el aprendizaje de calidad y la formación de competencias en los
estudiantes y docentes.” (Chamba et al., 2020)
- Desarrollo de una cultura académica-científica que influya en la formación integral
de los aspirantes. Conversatorios, charlas, seminarios, debates, exposición de
resultados parciales, entre otras, deben ser prácticas regulares con la participación
del claustro docente, aspirantes e invitados de otras universidades nacionales y
extranjeras. Lo cual da lugar a una permanente reflexión científica. Además, los
aspirantes deben asistir a las atestaciones, pre-defensas y defensas de las tesis
doctorales, como parte de su entrenamiento.
- Adecuación de las condiciones institucionales con infraestructura física,
tecnológica, claustro docente con elevada formación, laboratorios, y demás recursos
suficientes y solventes para desarrollar una formación doctoral exitosa.
Perspectivas y retos de la formación doctoral en América Latina
Revista Científica Retos de la Ciencia. 7(14), pp. 139-155.
150
4. Desarrollo de una formación doctoral de calidad
Como se sabe, un doctorado tiene particulares exigencias, por lo que el desarrollo
de acciones contundentes desde antes de iniciar los procesos formativos es de
mucha importancia. El doctorado, al ser el grado académico de mayor jerarquía,
encierra una cierta complejidad, no necesariamente dificultad, pero exige que los
aspirantes tengan conocimientos, habilidades, destrezas, valores y valoraciones
elevados. Se advierte que la calidad de un doctorado no se limita a la graduación,
está mediada por acciones trascendentes en las etapas pre formativa, formativa y
post formativa. Nótese que se trata de un proceso de formación integral con miras al
desarrollo del conocimiento y consecuentemente al desarrollo de la sociedad.
4.1. Etapa predoctoral
Si bien América Latina cuenta con algunas IES de elevada calidad, no es menos
cierto que la mayoría de las universidades padece serias limitaciones de orden
administrativo, académico y, sobre todo, científico, que reducen la posibilidad de
éxito de sus titulados (pregrado, maestrías, especialidades y similares) al postular y
participar en programas doctorales exigentes. Por consiguiente, resulta de
fundamental importancia implementar, por algunos años, una etapa Pre formativa
que implique una preparación inicial de los aspirantes, antes de su aceptación. Es
más adecuado invertir en formación oportuna, que incurrir en pérdida de recursos
cuando los aspirantes abandonan programas doctorales luego de iniciados.
Las evidencias documentales, como calificaciones, certificados, títulos, entre
otros, generalmente requisitorios, son importantes, más no suficientes para
garantizar saberes. Por tanto, más allá de tamizar aspirantes mediante rmulas
requisitorias, es apreciable la posibilidad de ayudarle a que, cumpliendo exigencias
básicas, trabaje en su formación y alcance metas personales, profesionales y
sociales, a partir del fortalecimiento de sus cualidades y capacidades. Hay que tener
en cuenta que el ser humano aprende y se desarrolla permanentemente, a lo largo
de su vida y en función de sus intereses, necesidades y motivaciones; condición que
debe aprovecharse.
La calidad “es una preocupación fundamental en el ámbito de la educación superior,
porque la satisfacción de las necesidades de la sociedad y las expectativas que
suscita la educación superior dependen en última instancia de la calidad del
personal docente, de los programas y de los estudiantes tanto como de las
infraestructuras y del medio universitario.” (Salinas & Juárez, 1997) En tal sentido,
un ser humano con elevado desarrollo de habilidades cognitivas y no cognitivas,
pero, sobre todo, consciente de los retos que enfrenta en la formación doctoral,
evidenciará dedicación, paciencia, perseverancia y otras cualidades indispensables
para su buen desempeño académico, en cualquier circunstancia, espacio o
modalidad.
Por consiguiente, las universidades latinoamericanas, para alcanzar mayor éxito
en la formación de doctores, en número de graduados, pero sobre todo en calidad,
deben implementar cursos predoctorales para un acceso y participación efectivos de
los aspirantes en las actividades académicas y científicas. Estos cursos pueden
acoger temáticas a nivel disciplinar, manejo de epistemología y metodología de la
investigación, uso de herramientas tecnológicas y manejo de una segunda lengua
necesaria y pertinente para recurrir a materiales de importante valor científico
publicado e interactuar en un contexto diverso, entre otras.
Marcelo Remigio Castillo Bustos / Julio Ernesto Rojas Mesa / Alba Guadalupe Yépez Moreno
Fundación Internacional para la Educación, la Ciencia y la Tecnología -FIECYT-
151
4.2. Etapa doctoral
La etapa doctoral, alude al acceso y participación en todas las actividades
académicas y científicas curriculares y/o extracurriculares, en función del tipo y
modalidad de la propuesta doctoral. Por tanto, los eventos académicos,
indistintamente de su denominación (módulos, cursos, seminarios, etc.), deben
desarrollarse con objetividad y claridad; para ello, el uso de recursos, materiales y
demás posibilidades que permitan comprender las esencialidades científicas del
objeto de estudio es fundamental, para revelar fortalezas, vacíos, insuficiencias y
limitaciones, con miras al desarrollo del conocimiento.
En la formación doctoral es indispensable el intercambio de información
científica relevante; los expertos, por su amplia experiencia, tienen a su haber basta
información sobre lo que se estudia en un determinado campo del conocimiento. Es
indispensable elevar el nivel cultural de los participantes, para ampliar la visión
sobre el campo de estudio, desde una mirada dialéctica, compleja y holística de la
realidad.
Si bien la referida formación, en dependencia del tipo y modalidad propuesta,
exige una elevada independencia y autonomía de los aspirantes en la indagación,
reflexión, análisis y comprensión del objeto de estudio, lo cual implica entrenamiento
científico, no debe confundirse con orfandad; más bien, debido a su carácter
científico, se requiere de un sólido acompañamiento de la universidad a través del
CCP y de los tutores y cotutores, especialmente; de otra manera, poco o nada se
espera en términos de producción científica de los doctorandos, salvo excepciones
de aspirantes con avanzada formación inicial.
4.3. Etapa postdoctoral
Es de considerar que la labor de una IES no se limita al cumplimiento de los
procesos formativos y la certificación, más aún, si se trata de la formación doctoral.
La producción científica de los doctores se incrementa, en la medida que
profundizan en sus estudios, generalmente luego de su graduación en base a una
mayor sistematización; es decir, el desarrollo de la experticia en un campo del
conocimiento es permanente. Sin duda, el alcance del grado académico de doctor
marca un hito de inconmensurable valor en la vida personal y profesional de un
sujeto, pero el desarrollo del conocimiento como objetivo esencial de su formación
se realiza cuando hay producción científica.
Desde esa perspectiva, el CCP de un doctorado aprovecha todas las
posibilidades para desarrollar eventos académicos y científicos durante la formación
doctoral y trasciende hacia una mayor profundización en campos del conocimiento,
a través de estancias posdoctorales y otras acciones que permitan analizar la
producción científica de la etapa formativa, del claustro docente, del mismo CCP y
de los graduados. Así, este posgrado abandona la idea de «escuela doctoral»
limitada a la graduación y se instituye como espacio de producción científica, siendo
la formación doctoral un importante proceso, más no, una finalidad.
5. Creación de comunidad científica
La comunidad científica, como agrupación conformada por investigadores con miras
al desarrollo del conocimiento a partir de programas y proyectos de investigación,
emerge como un sujeto social que investiga de manera planificada, organizada y
sistemática. Son pocas las comunidades científicas consolidadas a nivel mundial y
Perspectivas y retos de la formación doctoral en América Latina
Revista Científica Retos de la Ciencia. 7(14), pp. 139-155.
152
menos todavía en América Latina. En relación con esto, “la prestigiosa revista
Nature Scientific Reports [publicó en el 2013] un mapa mundial de las ciudades más
importantes en investigación científica y los países latinoamericanos brillan por su
ausencia: muestra el hemisferio norte del planeta lleno de luces, y el sur casi
uniformemente oscuro” (Oppenheimer, 2013). En el año 2018, se demostró que, de
un universo de 6000 científicos relevantes, tan solo 32 son de Latinoamérica, y 15
de estos, de Brasil. (SciDev.Net, 2018). Esto evidencia que varios países de esta
región no tienen ninguna presencia en materia científica a nivel mundial.
Asimismo, de 6000 científicos con trabajos con más citaciones, el 0,53% es de
Latinoamérica y 0,2% de países africanos, lo cual tuvo como referencia el ranking
Clarivate Analytics en función de datos de 33000 revistas, entre 2006 y el 2016, en
21 campos de las ciencias naturales y sociales (SciDev.Net, 2018).
Desde lo anterior, el CCP de un doctorado, surge como un núcleo de la
comunidad científica y se nutre del claustro académico, de aspirantes a doctorado,
de graduados e investigadores de distintos lugares del mundo. Ello permite la
formación de redes de investigadores, desarrollo de programas y proyectos de
investigación, y facilita el intercambio de experiencias científicas desde diversas
perspectivas. Además, potencia el aprovechamiento de recursos, infraestructura
física, tecnología, profesorado, e incluso de elementos y estructuras culturales, que,
entre otros, posibilitan la profundización en un campo del conocimiento. Un
aspirante a doctor necesita relacionarse con comunidades académicas y científicas
y mantenerse en estas luego de su graduación, para aportar y nutrirse en un
entorno de debate científico.
5.1. Desarrollo de programas y proyectos de investigación
Actualmente, son pocos los programas de investigación accesibles a nivel mundial
y, en Latinoamérica, casi inexistentes. La mayoría de estos se relacionan con las
ciencias naturales; pero, en las ciencias sociales prácticamente cada investigador
desarrolla su actividad científica a su manera. De ahí que la Comunidad Científica
aporta con el desarrollo de programas y proyectos de investigación en base a las
necesidades reales que dan lugar a líneas de investigación, así como también al
planteamiento de acuerdos científicos básicos, para revelar conocimientos
plausibles, lo que puede ser aprovechado por los aspirantes a doctorado.
Una comunidad científica contribuye en la toma de decisiones, el fomento de la
curiosidad, la estimulación al aprendizaje, el desarrollo de la creatividad, el
fortalecimiento de la resiliencia y la paciencia científica, la determinación de criterios
de validez y confiabilidad, etc. Asimismo, permite, a partir de la reflexión crítica,
diferenciar los hechos de las opiniones, para revelar verdades científicas.
La investigación científica responde a procesos sistemáticos y encuentra
sentido en los programas y proyectos de investigación que definen acciones y
actividades articuladas para descubrir, comprender, interpretar e incluso crear el
conocimiento, en dependencia del enfoque epistemológico que aplique. (Padrón, J.,
2014). En ese sentido, los programas y proyectos de investigación involucran a
investigadores expertos y nóveles, coadyuvando en la formación del espíritu
investigativo. Todo investigador requiere desarrollar cualidades esenciales, como
“ética y honestidad. Curiosidad, pasión, entusiasmo y motivación. Persistencia,
dedicación y disciplina. Ambición y liderazgo. Compromiso y responsabilidad.
Organización y planificación. [...]. Actitud crítica y positiva ante las dificultades y el
fracaso. Priorización de objetivos y gestión del tiempo. Todo lo cual, resulta más
Marcelo Remigio Castillo Bustos / Julio Ernesto Rojas Mesa / Alba Guadalupe Yépez Moreno
Fundación Internacional para la Educación, la Ciencia y la Tecnología -FIECYT-
153
sencillo al trabajar colaborativamente” (Gisbert & Chaparro, 2020). Lo cual se realiza
en la práctica investigativa.
5.2. Difusión de la producción científica
La producción científica no puede faltar en la formación doctoral, por consiguiente,
debe impulsarse desde sus inicios la entrega de resultados. Si bien, hay
universidades en Latinoamérica que titulan, sin exigir publicaciones durante la
formación doctoral, no es menos cierto que, los flamantes doctores evidencian
debilidad en contextos académicos exigentes. La progresión académica y científica
de los investigadores tiene una estrecha relación con el número de publicaciones y
de su calidad. (Ángel, 2019) Entonces, la sistematización de resultados parciales,
las revisiones epistemológicas, la redacción académica y la incursión en la
publicación, contribuyen inconmensurablemente en la formación científica.
6. Cooperación interuniversitaria a nivel nacional e internacional para la
creación y desarrollo de programas doctorales
Los países de esta región tienen una identidad latinoamericana consolidada en su
devenir histórico; sin duda, son más los rasgos compartidos que los diferenciadores.
Pero, más todavía, la cultura, siendo inherente al ser humano, se ha desarrollado en
y para la humanidad. De ahí que la unidad está en lo diverso y lo diverso en la
unidad, siendo cada sujeto, no un universo distinto con respecto a los demás, sino
una expresión distinta del universo. Por consiguiente, llevar a cabo acciones
conjuntas entre los diferentes países de América Latica y del mundo, a fin de
promover el desarrollo de la humanidad, tiene un elevado valor y debe
aprovecharse.
Desde la premisa que un doctor no se forma para un país o una región, es y
debe ser reconocido en cualquier lugar dentro del marco de su campo del
conocimiento, se torna de fundamental importancia el desarrollo de acciones como:
- Estudios para la creación de programas doctorales conjuntos.
- Creación de programas doctorales interuniversitarios.
- Creación de programas doctorales en diversas modalidades, de acuerdo con la
naturaleza del campo del conocimiento que aborda, aprovechando las TICs.
- Creación de programas de maestría que conduzcan directamente a doctorados.
- Fortalecimiento de programas actuales de maestría con miras al doctorado.
- Participación de docentes internacionales invitados.
- Intercambio de docentes entre universidades (mejor formación, menores costos).
- Participación de los doctorandos en experiencias formativas en el extranjero.
- Desarrollo de tesis doctorales con tutoría y cotutoría compartidas entre doctores
de diferentes universidades, mejor aún, de diferentes países.
- Eventos académicos internacionales en torno a doctorados específicos.
- Participación de doctores de diferentes universidades en el CCP.
- Becas predoctorales, doctorales y posdoctorales.
- Estancias posdoctorales.
- Entre otros.
CONCLUSIONES
Existe una creciente, aunque lenta, tendencia de la oferta doctoral en las Instituciones de
Educación Superior de América Latina, lo cual está en dependencia del cumplimiento de
Perspectivas y retos de la formación doctoral en América Latina
Revista Científica Retos de la Ciencia. 7(14), pp. 139-155.
154
requisitos dentro de cada país que tiene como referencia estándares internacionales. Si
bien no hay estudios suficientes con respecto a la calidad de la formación doctoral actual en
esta región, no es menos cierto que hay evidencia de una deficiente formación doctoral en
ciertas universidades, situación que contribuye en el incremento del número de doctores, a
pesar de que estos aporten muy limitadamente en el desarrollo del conocimiento científico y
de la sociedad.
La formación doctoral en América Latina debe enfrentar retos esenciales, entre los
cuales, están: la creación de programas doctorales de calidad en áreas estratégicas e
incrementar programas progresivamente con la cooperación interuniversitaria, la disposición
de ambientes académicos adecuados y la formación científica permanente del claustro
académico, para alcanzar calidad formativa y viabilizar el aporte de doctores en el desarrollo
del conocimiento y de la sociedad.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Ángel, H. (2019). Por qué y para qué debemos publicar. Comunicar. Escuela de Autores, 1-
9. https://doi.org/10.3916/escuela-de-autores-109
Aguirre,Jonathan; Porta, L. (2021). La formación doctoral desde coordenadas biográficas y
profesionales. RMIE, 26, 10351059. https://n9.cl/d8b27
Chamba, A., Hermann, A., Balladares, J., Henríquez, E., Oseda, D., Mendivel, R.,
Carhuachuco, E., Chávez, V., Jaramillo, L., & Simbaña, V. (2020). Filosofía de la
innovación y de la tecnología educativa. Editorial Abya-Yala. Ecuador.
Consejo de Educación Superior. (2019). Reglamento de Doctorados, RPC-SO-30-No-530-
2016 530.
Crispín, O. C., & Baldeón, G. G. C. (2013). El impacto potencial de las tesis de pre y
posgrado. Horizonte de la Ciencia, 3(4), 55-60.
Dávila, M. (2012). Tendencias internacionales en posgrados. Núcleo, de Estudios e
Investigaciones de Educación Superir del mercosur, 1(23), 18-26.
De la Fare, M., Rovelli, L., & Unzué, M. (2021). Formación E Inserción De Personas
Doctoradas En Ciencias Sociales Y Humanas En América Latina. Revista Mexicana de
Investigacion Educativa, 26(91), 9991005.
Diaz-bazo, C. (2021). La pedagogía doctoral. Revista Mexicana de Investigación Educativa,
26(91), 10611086. https://n9.cl/ymti9
Fuentes, H. (2009). Pedagogía Y Didáctica De La Educación Superior - PDF Descargar
libre. https://n9.cl/rh9jq
García-Peñalvo José Francisco. (2017). Identidad digital del doctorando (Issue March).
https://doi.org/10.5281/zenodo.438168
Gisbert, J. P., & Chaparro, M. (2020). Reglas y consejos para ser un investigador de éxito.
Gastroenterología y Hepatología, 43(9), 540-550. https://n9.cl/eo8h2
Hernández, A. (2003). Investigación E Formativa.
González, J. L. L., Castro, A. R. S., Mesa, M. L. C., & Maya, C. J. P. (2020). Producción
científica en América Latina y el Caribe en el período 1996-2019. Revista Cubana de
Medicina Militar, 49(3), Article 3. https://n9.cl/lq5u6
López-Santamaría, M. (2017). Retos de la Formación Doctoral: Hacia la Disciplinarización
de los Estudios Organizacionales Doctoral Training Challenges: Toward Disciplining
Organizational Studies. PODIUM, 5(31), 30-41.
McCulloch, A. (2018). The disciplinary status of doctoral education. Higher Education
Review, 50(2), 86104. https://n9.cl/cytm5
Nascimento, M. (2000). Producción científica brasileña en España: Documentación de las
tesis doctorales. Ciência da Informação, 29, 3-13. https://n9.cl/de0sq
Neumann, R. (2005). Doctoral differences: Professional doctorates and PhDs compared.
Journal of Higher Education Policy and Management, 27(2), 173188.
https://doi.org/10.1080/13600800500120027
Marcelo Remigio Castillo Bustos / Julio Ernesto Rojas Mesa / Alba Guadalupe Yépez Moreno
Fundación Internacional para la Educación, la Ciencia y la Tecnología -FIECYT-
155
Oppenheimer, A. (2013, mayo 19). Ciudades líderes en ciencias. El País.
https://n9.cl/m8b55
Padrón, J. (2014). Qué es la Epistemología. https://n9.cl/uzf6m
Patiño, J. (2019). Análisis comparativo entre el doctorado profesional y de investigación en
México. Revista iberoamericana de educación superior, X(28), 25-41.
https://n9.cl/csqqc
Poyatos Matas, C. (2012). Doctoral Education and Skills Development : an International and
Historical Perspective. “Educación doctoral y desarrollo de competencias : una
perspectiva internacional e histórica.” Red U : Revista de Docencia Universitaria, 10(2),
163191.
Rivero-panaqué, C. (2020). políticas educativas.
Salinas, S. & Juárez, J. (1997). La educación superior en América Latina: Perspectivas
frente al siglo XXI. 9(9), 7-27.
SciDev.Net. (2018). Latinoamérica reúne solo 0,53% de los científicos más influyentes del
mundo. América Latina y El Caribe. https://n9.cl/4k61s
Sebastian, J. (2019). La cooperacion como motor de la internacionalizacion de la
investigación. Revista CTS, 14, 7997. https://n9.cl/6fdmu
Sime, Luis; Díaz-Baso, C. (2019). Los doctorados en educación: Tendencias y retos para la
formación de ... - Luis Sime, Carmen Diaz-Bazo - Google Libros. Libro.
https://n9.cl/i64rf
Sime, L., & Revilla, D. (2014). Aportes a los procesos de asesoría de Tesis en Posgrados en
Educación. Introducción. In Aportes a los procesos de asesoría de Tesis en Posgrados
en Educación. https://n9.cl/twugq2
Tibaná, G. (2021, abril 30). Latinoamérica: Producción científica y tendencias de
crecimiento. SCImago. https://n9.cl/c71wi
Torres Ortiz, E. alberto. (2019). La calidad de la formación doctoral en ciencias
pedagógicas. https://n9.cl/dme1j
Veléz-de la calle, Claudia; Florez-Buriticá, Juan carlos; Marín-Gallego, José Duvan; Osorio-
Malaver, M. (2010). Aportes de los doctorados en educación en ciencia, tecnología y
sociedad (2000-2010) Investigación interinstitucional. In Libro (Primera).
https://n9.cl/k7p6c
Wisker, G. (2015). Developing doctoral authors: engaging with theoretical perspectives
through the literature review. Innovations in Education and Teaching International,
52(1), 6474. https://n9.cl/ioqk8