Enero, 2024
Revista multidisciplinaria
Vol. 8, No. 17, 104-117
e-ISSN: 2602-8247
https://doi.org/10.53877/rc.8.17.20240101.9
www.retosdelacienciaec.com
LA PARTICIPACIÓN POLÍTICA DE LA MUJER Y LA
PARIDAD DE GÉNERO
WOMAN ‘S POLITICAL PARTICIPATION AND GENDER
PARITY
Brenda Viviana Guerrero Vela1
Recibido: 2023-07-15 / Revisado: 2023-09-18 / Aceptado: 2023-11-03 /
Publicado: 2024-01-01
Forma sugerida de citar: Guerrero-Vela, B. V. (2024). La participación
política de la mujer y la paridad de
género. Revista Científica Retos de la Ciencia. 8(17). 104-117.
https://doi.org/10.53877/rc.8.17.20240101.9
RESUMEN
En esta investigación se analiza la participación de la mujer en los procesos
políticos a nivel global, mundial, regional y nacional. De manera especial,
se consideran como caso de estudio, las elecciones para decanos en la
Universidad Central del Ecuador. Aunque, existen varios estudios al
respecto, la característica del presente artículo es responder a la pregunta:
¿Cuáles son los factores que inciden para que las mujeres accedan a
espacios de poder y toma de decisiones a nivel nacional y, para, que la
participación se dé de forma inclusiva, equitativa en los cargos de
representación política? La política no va acorde a los avances legislativos,
no son únicamente procesos electorales, elecciones universales, nacionales
y seccionales; sino también este fenómeno se extiende a la esfera de los
cargos en el ámbito educativo, en lo público y privado, y otros. Sobre todo,
en los cargos de alta jerarquía, puesto que, pese a los avances normativos
constitucionales, electorales y de derechos humanos, el problema se
visibiliza en los índices de participación en relación a la participación del
electorado masculino, por tanto, el porcentaje de participación entre
hombres y mujeres es desigual a nivel de los Estados y de la comunidad
internacional. Este fenómeno principalmente obedece a estructuras
patriarcales, que provocan desigualdad en el acceso a las formas de
participación de los Estados soberanos, libres y democráticos, donde los
escenarios para las mujeres son de permanente exclusión dentro del
ejercicio de sus derechos políticos y ciudadanos en torno a la política y la
democracia con fundamento establecido en el marco constitucional.
Palabras clave: participación política, espacios de poder, violencia, género,
representación política.
1 Doctor en Jurisprudencia y Abogado de los Tribunales y Juzgados de la
Republica. Directora del Posgrado de la Facultad de Jurisprudencia.
Universidad Central del Ecuador. Ecuador. bvguerrero@uce.edu.ec /
https://orcid.org/0000-0001-9647-0143
Brenda Viviana Guerrero Vela ABSTRACT
In this research is analyzed the participation of women in political processes
at the global, worldwide, regional, and national levels. In particular, the
elections for deans at the Central University of Ecuador are considered as a
case study. Although there are several studies in this regard, the
characteristic of this article is to answer the question: What are the factors
that influence women ‘s access to spaces of power and decision-making at
the national level and for, that participation be given in an inclusive,
equitable way in the positions of political representation? Politics is not in
line with legislative advances, they are not only electoral processes,
universal, national, and sectional elections; but also, this phenomenon
extends to the sphere of positions in the educational, in the public and
private field, and others. Above all, in high-ranking positions, since, despite
constitutional, electoral, and human rights developments, the problem is
visible in the participation rates in relation to the participation of the male
electorate, the percentage of participation between men and women is
therefore unequal at the level of States and the international community.
This phenomenon is mainly due to patriarchal structures, which lead to
unequal access to the forms of participation of sovereign, free and
democratic States, where the scenarios for women are of permanent
exclusion within the exercise of their political and citizen rights around
politics and democracy based on the constitutional framework.
Keywords: political participation, power spaces, violence, gender, political
representation.
INTRODUCCIÓN
La lucha desde el feminismo, los movimientos sociales, y otras
agrupaciones por la no discriminación de las mujeres por razones de
género, es histórica. Basta señalar a los movimientos de mujeres en los
Estados Unidos, a inicios del siglo XX; luego, la lucha dada por las mujeres
en la segunda ola feminista, y otros hitos más. A nivel mundial, estas luchas
han sido escuchadas por los Estados y otros organismos no estatales, y han
sido transformadas en prioridad de los Estados a partir de normativas que
consideren los derechos de las mujeres a la educación, a la salud, al trabajo,
a la no discriminación, entre otros. Además, han sido elevados estas
necesidades y clamor de los derechos de las mujeres en las Convenciones
Mundiales de Derechos Humanos, como la primera Conferencia Mundial
sobre los Derechos de la Mujer en 1975. Sin embargo, y a pesar de estas
intervenciones, los hechos demuestran que las sociedades mantienen una
deuda permanente hacia la mujer y sus derechos por trato discriminatorio,
afectando derechos fundamentales en varias esferas de la vida de una mujer.
Por mencionar algunas, en el derecho al libre desarrollo como persona,
como ser humano, como profesional, lo que afecta los entornos laborales,
familiares, profesionales y políticos. Esa afectación retrasa y fracciona el
proyecto de vida.
Las recomendaciones para la comunidad internacional para aunar esfuerzos
junto con varios organismos cuyo compromiso permanente sea promover la
participación de las mujeres, existen, y, en algunos países funcionan mejor
que en otros. Sin embargo, y a pesar de las declaraciones y promoción para
el acceso a la participación de la mujer en las esferas públicas y privadas,
los resultados no son suficientes ni alentadores, puesto que, evaluando el
proceso a nivel mundial se observa un índice de participación de un 10%.
(Organización de las Naciones Unidas Mujeres, 2021) En 1985 Naciones
Unidas, (Nairobi) señala que “los gobiernos asumen el compromiso de
promover la participación en los planes e iniciativas constantes que se
evaluarán cada diez años”. De su parte, en la cumbre de Beijing en la
Cuarta Conferencia Mundial de la Mujer, se aborda la violencia como un
problema estructural en todas sus manifestaciones, que limita el libre
desarrollo de la mujer. (Organización de las Naciones Unidas Mujeres,
2022)
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“FI ECYT”
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La participación política de la mujer y la paridad de género En 1977 surge
la declaración sobre la Democracia en el que hombres y mujeres tienen el
compromiso en las decisiones parlamentarias para promover y facilitar no
solo la participación de la mujer en los procesos políticos; sino también, de
eliminar toda forma de violencia y discriminación acorde a una democracia
responsable, que es tarea de todos. La participación política de la mujer es
importante, así se equilibrará la sociedad poniendo también la necesidad de
la perspectiva de género en los programas parlamentarios, para construir
democracias solidas a largo plazo.
En el 2003 el Foro de las Mujeres Parlamentarias inserta el logro más
importante incluir la violencia de género y su tratamiento por los sistemas
de justicia para prevención, atención y rehabilitación de las mujeres
víctimas de violencia.
Las repercusiones de las cumbres mundiales, parlamentos y foros han
servido a los Estados para cambiar y tomar decisiones respecto de los
derechos humanos. En este proceso, se han evaluado los esfuerzos de las
organizaciones, las investigaciones, y las alianzas estratégicas, las acciones
permanentes, en a torno a este objetivo fundamental que respaldan las
acciones trazados en cuanto a la promoción de las mujeres en el ámbito
político.
El objetivo del presente artículo es analizar la participación política de la
mujer y la paridad de género tomando como caso de análisis las elecciones
para decanos en la Universidad Central del Ecuador. La metodología que se
propone parte del levantamiento de información secundaria y primaria.
(Castillo, 2021) Como parte de la información primaria se tiene al
testimonio directo. El cruce de categorías se realiza en base a la teoría de la
interpretación y argumentación socio jurídica de la problemática.
El artículo invita a una reflexión sobre las cifras de participación política de
las mujeres, las conductas discriminatorias, violencia simbólica y política,
las relaciones de poder dentro del sistema patriarcal, las relaciones
asimétricas en los entornos educativos.
Además, se aborda el testimonio directo en tanto la participación en las
elecciones a decanos de la Universidad Central del Ecuador. Finalmente, se
reflexiona sobre el sistema patriarcal, sobre el deber ser de las
universidades, y se muestra una serie de lineamientos para contribuir al
debate.
Conductas discriminatorias en las relaciones de poder Las conductas
discriminatorias en las relaciones de poder justifican el trato arbitrario, por
valoraciones regresivas de derechos. Los marcadores de superioridad-
subordinación, que limitan a la mujer al acceso a las oportunidades y
promoción de incentivos y estímulos laborales acordes a su formación,
esfuerzo, preparación, conocimiento e investigación.
En casi todos los casos investigados es un trayecto de obstáculos
perjudiciales al desarrollo de vida y del entorno familiar, que afecta no solo
en el nivel psicológico, emocional, sino también en términos salariales.
El minimizar o despreciar el trabajo de la mujer en el ámbito laboral cala
tan hondo en la economía, que la mujer se ve obligada a permanecer en
estos sitios por razones de subsistencia material. Situación que puede bien
encasillarse dentro de la violencia económica que sumerge a la mujer a todo
tipo de maltrato en el ámbito laboral, y muchas de las veces, también en los
espacios familiares. El androcentrismo, como visión del mundo, y que
varias veces, esta visión es compartida por algunas mujeres, colocan al
genérico “hombre como el centro de todas las cosas”. Al respecto, Sandra
Hardin Universidad de California 2017” señala:
“El androcentrismo es la visión del mundo que sitúa al hombre como centro
de todas las cosas. Esta concepción de la realidad parte de la idea de que la
mirada masculina es la única posible y universal, por lo que se generaliza
para toda la humanidad, sean hombres o mujeres. El androcentrismo
conlleva la invisibilidad de las mujeres y de su mundo, la negación de una
mirada femenina y la ocultación de las aportaciones realizadas por las
mujeres”. (Mujeres en Red. El periodismo Feminista, 2008)
Revista Científica Retos de la Ciencia. 8(17). 104-117.
106
Brenda Viviana Guerrero Vela En efecto, la tradición del pensamiento
patriarcal (androcéntrico) se ha impuesto en las formas de desarrollo social,
como una cultura de acciones regresivas de derechos, de valores y
estereotipos que han colocado a la mujer en una permanente desventaja.
Desventaja entendida como una situación de subordinación, impidiendo que
sea partícipe en los procesos de desarrollo, establecida por patrones
culturales que han dado mayor significación y oportunidades al género
masculino.
En cada uno de estos frentes de lucha por una vida libre de violencia y
discriminación, las distintas corrientes del feminismo han buscado generar
impactos positivos en torno a la igualdad de género. desafiando a la
sociedad y sus estructuras patriarcales en la constante transformación
legislativa, cultural, derechos de reproducción, educación, empoderamiento,
cambios de las normas y conductas sociales en torno a la agenda común del
activismo global a nivel del mundo. Por lo tanto, el impacto social del
feminismo es fundamental para la transformación social y la realidad de las
mujeres, para tener control sobre sus vidas.
Ante estos y otros desafíos, la mujer con su lucha histórica, las
organizaciones sociales, gubernamentales y no gubernamentales, la
comunidad internacional, y; el activismo social permanente, junto a las
acciones legales, que han sido necesarias para dar hacer ante los entes de
control gubernamental, dentro de los procesos lectorales está logrando
grandes avances, en torno a los pronunciamientos del sistema de justicia,
sentencias que ponga un alto ante las manifestaciones de violencia que han
sido objeto en forma permanente y desproporcional dentro del ámbito
electoral. De tal modo que las sentencias sentaran precedentes judiciales,
que tutelen el respeto a la mujer, a sus derechos de participación en los
procesos electorales, desde la participación libre y democrática, para
quienes con todos los méritos se animan a participar en las lides electorales,
nacionales, regionales e institucionales y que se arriesgan a participar para
logran ser representantes en las distintitas dignidades y a quienes son
elegidas, se respete su accionar en varios frentes de la representación
política. Precedentes que incluso a nivel interno de las estructuras políticas,
den paso a la formación política y participación interna, puesto que la
participación activa deberá promover condiciones de igualdad, como
agentes de cambio y desarrollo social nacional, gremial, institucional.
Sobre una realidad, de cambios, paulatinos y profundos dentro de la cultura
política, constituyéndose un desafío constante para que los criterios
discriminatorios desaparezcan, pese a los avances normativos en el Código
de la Democracia, para el país Ecuador, la vigencia de la norma en el
trayecto, no garantiza el cumplimento de la ley, puesto que los organismos
electorales se han pronunciado de forma regresiva en la interpretación de la
norma, no respetando su tenor literal y el espíritu de la misma sobre la
paridad de género como una verdadera conquista social. Lo que obligo a las
estructuras políticas (partidos)ya anunciadas las candidaturas en los medios,
a cambiar y reestructurar las mismas para incluir a las mujeres ya no en la
alternabilidad sino en las candidaturas principales a varias dignidades.
Actualmente, se evidencia en la palestra política nacional que es necesario
un cambio de cultura política para que se respete la equidad y género en la
participación electoral. Las acciones regresivas en el entorno político, hacen
que germinen varios tipos de violencias, en el espectro político, por eso es
necesario ser perseverantes ante estos desafíos de las mujeres en todo el
mundo, y en el Ecuador, continúan actualmente.
La participación política de las mujeres en cifras Entre las estadísticas de
participación de la mujer en América Latina y el Caribe, Europa y América
del Norte:
Las mujeres ocupan más del 30 por ciento de los escaños parlamentarios.
En África del Norte, Asia Occidental y Oceanía, las mujeres representan
menos del 17 por ciento de los escaños
parlamentarios. Los Estados insulares del
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La participación política de la mujer y la paridad de género Pacífico
registran la representación más baja de las mujeres: ellas ocupan sólo el 6
por ciento de los cargos, y tres países no tienen mujeres en sus parlamentos.
(ORGANIZACION DE LAS NACIONES UNIDAS MUJERES, 2021)
Figura 1
Participación política de las mujeres en cifras 6%
-17%
30%
AMERICA LATINA Y DEL NORTE, EUROPA, EL CARIBE
AFRICA DEL NORTE, ASIA OCCIENTAL Y OCEANIA
ESTADOS INSULARES DEL PACÍFICO
Fuente: Organización de Naciones Unidas Mujeres, 2021
Se puede observar dentro de la gráfica realizada, que América Latina, El
Caribe, Europa y América del Norte han implementado una mayor
participación de la mujer participación femenina que los otros continentes
del mundo. Claro está que esta participación se ha visto más en rangos
medios, y aunque, esto sin duda es un gran avance, no alcanza aún a la
paridad deseada, sobre todo, en puestos diligénciales.
Por otra parte, y en lo que tiene que ver con los puestos deliberativos,
existen diferencias regionales.
Desde enero de 2020, también se registran variaciones regionales en lo que
respecta a la representación de las mujeres en los cuerpos deliberativos
locales: Asia Central y Meridional, 41 por ciento; Europa y América del
Norte, 35 por ciento; Oceanía, 32 por ciento; África Subsahariana, 29 por
ciento, Asia Oriental y Sudeste Asiático, 25 por ciento; América Latina y el
Caribe, 25 por ciento; Asia Occidental y África del Norte, 18 por ciento
(ORGANIZACION DE LAS NACIONES
UNIDAS MUJERES, 2021)
En el siguiente gráfico puede observarse que en Asia Central y Meridional
el 41% de las mujeres están en puestos deliberativos locales, es decir,
puestos importantes, pero no decisivos en la toma de decisiones de carácter
nacional o regional.
Revista Científica Retos de la Ciencia. 8(17). 104-117.
108
Brenda Viviana Guerrero Vela Figura 2
Participación política de la mujer en Asia Central y Meridional 45%
40%
35%
30%
25%
20%
41%
35%
15%
32%
29%
25%
25%
10%
18%
5%
0%
Fuente: Organización de Naciones Unidas Mujeres, 2021
Como puede verse en los gráficos elaborados, si bien en los últimos años se
incrementa la participación de la mujer a nivel del mundo, sigue siendo
ínfimo, por tal razón, la CEDAW dispone a los Estados que “adopten las
medidas apropiadas para eliminar la discriminación en contra de la mujer, y
puedan asegurarse condiciones de igualdad entre hombres y mujeres con los
mismos derechos”.
Rrespecto al Ecuador, lo que determinan que la mayoría de candidaturas
principales reflejan una baja participación política de las mujeres, para las
distintas candidaturas y dignidades nacionales, seccionales y regionales. La
mayoría de los escaños principales son absorbidos por una manifiesta
desigualdad en cuanto al género, puesto que, de la evidencia documental se
establece que la mayoría son obtenidas por hombres.
Lo mismo ocurre con la paridad de género que, se incumple también en
otros cargos, puesto que, el porcentaje establece que el género masculino
prima en los escaños y procesos electorales con un 81,4% de candidatos,
frente a un 18,6% en la realidad nacional. (Organización de las Naciones
Unidas, 2022) Pese a lo expuesto en cifras, es necesario reconocer al
liderazgo obtenido por varias mujeres a nivel mundial, ya que
históricamente se debe valorar los logros obtenidos y que dejan como
ejemplo a las generaciones de que las mujeres debemos ser valoradas por la
capacidad de trabajo y transformación social en los distintos espacios
independiente del género.
Líderes mujeres a nivel mundial
Es necesario establecer que la lucha de las mujeres también hace eco en la
representación política a nivel del mundo, el estudio, la formación, la
preparación académica, el servicio social y público, ha sido la apertura de
construiré un camino para solidificar la democracia y estas mujeres
referentes constituyen un ejemplo para el empoderamiento de la mujer, las
niñas, niños y adolescentes; sumando al trabajo de las organizaciones a
nivel mundial, para seguir construyendo sociedades igualitarias y la
cohesión del tejido social.
1. ¿En el Ecuador se respeta la equidad de género para la participación
política de la Mujer?
Según el Art. 65 de la Constitución de la República del Ecuador: El Estado
promoverá la representación paritaria de mujeres y hombres en los cargos
de nominación o
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La participación política de la mujer y la paridad de género designación de
la función pública, en sus instancias de dirección y decisión, y en los
partidos y movimientos políticos. En las candidaturas a las elecciones
pluripersonales se respetará su participación alternada y secuencial. El
Estado adoptará medidas de acción afirmativa para garantizar la
participación de los sectores discriminados.
La respuesta sencilla es, No, por cuanto el entorno político bajo la línea del
sistema patriarcal se impone, dando mayor oportunidad a los candidatos de
género masculino, sesgando la participación de la mujer, impidiendo las
mismas estructuras de poder de los partidos, las líneas jerárquicas, la
participación de la mujer, donde se imponen también los intereses
particulares. Por lo tanto, es bien difícil que las mujeres postulen a las
dignidades principales, sea en votaciones nacionales, regionales o
seccionales, e institucionales a nivel privado se mantiene el mismo trato,
posiblemente en menor índice, lo que hace que se atropellen los derechos en
cuanto a la participación electoral.
Por lo que, en el entorno público surgen otros fenómenos a consecuencia de
la participación en la vida democrática, como el hecho de que; a parte del
trato discriminatorio, sea víctima de violencia simbólica, violencia política,
que frente al electorado y a la sociedad misma, se torna dificultosa la
participación libre y democrática, haciendo necesario seguir otros procesos
internos a nivel de las propias instituciones, y organizaciones de educación
superior debiendo agotar los procesos legales internos cuando los órganos
actúen al margen de las normas de la misma institución, lo que retarda los
resultados y pronunciamientos, dentro del proceso surgen recursos que
representan abusos de derecho, no estando legitimados para hacerlo en
razón de los resultados en forma licita, legal transparente, no debiendo ser
admitidos justamente por no ajustarse al mínimo requerido para ejercer el
derecho sobre la impugnación.
Estas acciones regresivas, no han permitido incluso que se exprese la
voluntad democrática de los estamentos que las integran, impidiendo la
designación de autoridades como lo establece el reglamento de elecciones,
tendiendo la máxima autoridad que designar autoridades encargadas
interinas al margen del proceso electoral.
Las respuestas internas tardan dentro de los plazos que la norma prevé, en
el trayecto del proceso identificamos claramente que estas circunstancias se
presentan por las relaciones asimétricas que se mantiene durante toda la
dinámica electoral entendidas claro está; cuando una persona, un grupo
ejerce influencia y control sobre la autoridad y sobre otros en este y en
diferentes contextos.
La desigualdad en los procesos pueden llegar a situaciones de
discriminación, exclusión y afectación de derechos humanos, fenómenos
como estos merecen un análisis profundo de las relaciones de poder; sino
comprender que ante estas realidades es esencial en los estamentos de
Educación Superior promuevan las dinámicas del abordaje de estos temas,
para logra la sensibilización de las comunidades educativas y de sus
estamentos, generando cambios en forma paulatina, que enriquezcan la
cultura política de las instituciones coadyuvando el incremento de y las
oportunidades de participación a las mujeres, orientado desde la Educación
también a la ciudadanía, partiendo de estos procesos internos, convocar a
debates, a incluir en las agendas investigativas a incorporar los ejes
transversales de la equidad y género como uno de los retos y compromisos,
no solo del país sino de la comunidad internacional.
Posteriormente si no se logra que los pronunciamientos internos sean
acordes al derecho, habrá que acudir a los procesos externos a nivel del
sistema de justicia para su defensa, a fin de que estos criterios se
materialicen de acuerdo a los principios de igualdad formal y material,
dando ejemplo a la sociedad y al poder público de la participación
horizontal, inclusiva y con perspectiva de género, lo que se convertirán en
antecedentes jurisprudenciales en torno a la lucha de la mujer por el respeto
al derecho de participación.
En conclusión, las mujeres no ocupan cargos de representación principal, en
los entornos educativos, puesto que no se respeta el derecho de
participación, por lo tanto, no hay igualdad, las relaciones siguen siendo
asimétricas, dentro de la Educación. A la mujer se la relega a los puestos de
la alternabilidad, muchas veces los partidos políticos Revista Científica
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Brenda Viviana Guerrero Vela únicamente por cumplir con el requisito
electoral, suman en sus filas a mujeres, pero en la toma de decisiones no se
las incluye, Es decir, se afecta el derecho de participación política, de la
mujer y claro en puestos de alternabilidad la posibilidad para principalizarse
es nula por decirlo menos.
Violencia política
Existen varios tipos de violencia hacia la mujer en el ámbito político, sin
duda alguna, una de ellas es la violencia simbólica, y otra, la violencia
política en sí misma.
Las expresiones más visibles de la violencia contra las mujeres son el
feminicidio y la violencia física, sin embargo, este fenómeno tiene otras
múltiples manifestaciones igualmente dañinas para la sociedad, como la
violencia simbólica, entendida no como un tipo de violencia, sino como una
manera continua de pensar y actuar que naturaliza y reproduce la
subordinación y el maltrato, especialmente hacia las mujeres. (Valer &
Zapata, 2018) Actualmente, la violencia política puede materializarse de
muchas formas todavía intimidación, discriminación, actos y
manifestaciones violentas que buscan influir en el electorado, en los
resultados cambiando el equilibro del poder y control afectando la
estabilidad política, los derechos humanos consecuencias desfavorables
marcadas en el ámbito político contra la mujer, tanto en lo público, como en
lo privado, que minimizan su esfuerzo, su trabajo, su campo de acción
independientemente en el espacio donde se desarrolle. Con esto se perpetúa
el trato discriminatorio, pese al derecho de representación política de elegir
y ser elegida y a los avances legislativos.
Violencia y acoso político en la participación política de las mujeres
Dentro de las causas que impiden que la mujer incursione en la
participación política, se establece como la principal a la violencia política
que deben atravesar por el derecho de participación. Es asombroso mirar el
incremento de los tipos de agresiones, al respecto:
Hasta abril de 2020 el crecimiento de este tipo de agresiones se había
incrementado de forma exponencial. Es así, que, desde diciembre de 2019
hasta abril de 2020, se produce un aumento de 448 tweets violentos a 1120
publicaciones en contra de las mujeres que son parte de la muestra. (Centro
Latinoamericano para el Desarrollo Rural, 2020) Pese a los avances
normativos constitucionales y electorales, este fenómeno se manifiesta en
forma permanente, tanto en los movimientos políticos como en la función
pública para las distintas dignidades. Esta situación incide en forma
determinante para una menor participación de la mujer en relación a la
política y a la democracia. Existen organizaciones de vigilancia (o
veedurías) permanente en cuanto a la legislación nacional, así como,
observadores de los procesos electorales. Sin embargo, lejos se está del
cumplimiento de la paridad de género.
De otro lado, se tiene al acoso político contra las mujeres que por lo general
suele menoscabar las capacidades de la mujer. Al respecto la siguiente cita:
Tanto la violencia, como el acoso político contra las mujeres, pueden incluir
cualquier acción, conducta u omisión entre otros, basada en su género, de
forma individual o grupal, que tenga por objeto o por resultado menoscabar,
anular, impedir, obstaculizar o restringir sus derechos políticos, conculca el
derecho de las mujeres a una vida libre de violencia y el derecho a
participar en los asuntos políticos y públicos en condiciones de igualdad
con los hombres (Sexto Conferencia de los Estados parte de la Convencion
de Blem do Para, 2015) Si bien en los últimos años, y como se ha visto en
páginas anteriores, la participación de la mujer en la política se ha
incrementado, en términos estadísticos sigue siento deficiente. Enseguida,
se revisa un estudio de caso, la elección a Decanos de la Universidad
Central del Ecuador.
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La participación política de la mujer y la paridad de género Aumento de
la participación femenina en elecciones a decanos en la Universidad
Central del Ecuador
Si bien ha aumentado la participación de las mujeres en puestos directivos
en la Universidad Central, aun se evidencian algunos elementos
discriminatorios. Antes de ahondar en los testimonios levantados para esta
investigación, es importante considerar la siguiente cita:
Las mujeres demuestran liderazgo político al trabajar por encima de las
divisiones partidarias en grupos parlamentarios de mujeres —incluso en los
escenarios políticos más agresivos— y al defender asuntos de igualdad de
género como la
eliminación de la violencia de género, la aplicación de licencias parentales
y de servicios de cuidado infantil, cuestiones jubilatorias, leyes de igualdad
de
género y la reforma electoral. (ORGANIZACION DE LAS NACIONES
UNIDAS
MUJERES, 2021)
Sin duda algunas, las mujeres que se candidatizaron en estas últimas
consultas para elecciones han demostrado trabajo arduo académico e
investigativo el compromiso al servicio de la educación y liderazgo político,
mujeres que han demostrado ser buenas y comprometidas con la gestión
educativa de calidad que los resultados por si solos son visibles en forma
constante durante su trayectoria como maestras de las distintas unidades
académicas.
El proceso electoral de la consulta para la designación a Decanos de la
Universidad Central del Ecuador, cuya trascendencia histórica y
compromiso con la educación y la sociedad data desde hace 400 años. Sin
embargo, y a pesar, del gigantesco compromiso desde el sector educativo
para la sociedad, durante estas decenas de años hasta la actualidad no se ha
posibilitado la presencia de una mujer en el rectorado de dicha institución.
Claro que, se debe reconocer que desde el 2019, por primera vez, se cuenta
ya con dos Vicerrectoras tanto de Posgrados e Innovación, como de
Investigación, lo cual ya es un avance histórico conforme a la legislación
del Ecuador. Respecto a la equidad en estos espacios asumidos a través de
las elecciones universales para las autoridades, se puede decir que desde el
2019 hasta la fecha, se ha incrementado en la población femenina el número
de maestras docentes, investigadoras, científicas en la mayoría de espacios
laborales educacionales en el ámbito académico.
Es responsabilidad para referencia de la presente investigación, tomar la
muestra realizada el 25 de marzo del 2022 sobre el proceso de consulta de
elecciones para las dignidades de Decanos y Decanas en las 21 facultades
que conforman la Universidad Central, logrando obtener en los resultados
que menos del 6% de mujeres han postulado para efectos de la integración
de las ternas, y 4 han logrado conquistar en el resultado de las votaciones el
hecho de poder integrar las mismas.
Independientemente que sean designadas para el cargo de primera autoridad
de una facultad, este proceso si bien evidencia la limitada participación de
las mujeres en el ámbito laboral educativo, significa un avance a la decisión
de apostar por la participación política institucional, justamente para poder
ser actoras del cambio generacional que requiere, asumiendo como un reto
constante la educación con perspectiva de género. Así también, se
construye una realidad distinta al permitir la opinión y decisión de los tres
estamentos; estudiantes, maestros y trabajadores, haciendo hincapié en la
decisión de los estudiantes, en que para hablar de elecciones universales,
debe estar tomada en cuenta la participación de todos los estudiantes, las
normas actualmente solo posibiliten que a partir de cuarto semestre pueden
votar, lo cual sería de plano inconstitucional para las decisiones
democráticas que respeten la voluntad del electorado. En muchas de las
escuelas y facultades, todavía sigue siendo un reto la participación femenina
para la dirigencia estudiantil, seguramente, se seguirá bregando en ese
objetivo marcado para transformar la realidad, haciendo que la
participación entorno a las elecciones institucionales sean en condiciones de
equidad e igualdad conforme a los derechos humanos y políticos de las
mujeres acordes a nuestros derechos constitucionales.
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Brenda Viviana Guerrero Vela No se puede dejar de comentar que, bajo el
mismo análisis, la única referencia de la Universidad Central, en cuanto a
los desafíos del género, la ha constituido históricamente Matilde Hidalgo de
Prócel en otros ámbitos del espectro de la realidad nacional hace cien años.
Por lo tanto, desde el más alto organismo de cogobierno de la Universidad
Central deberán incorporarse los avances en la legislación interna, sin
sesgos discriminatorios acorde a la normativa constitucional, las acciones
afirmativas y la normativa internacional.
Al respecto, solo así se podrá construir desde la Educación Superior Pública
y su máximo referente, una sociedad inclusiva, horizontal, promoviendo y
fortaleciendo la participación y reconocimiento a la mujer en todos los
espacios acorde a nuestros derechos humanos.
Reflexiones sobre la estructura patriarcal en las universidades Cabe
destacar que, dentro de las instituciones de Educación Superior, de rectores,
rectoras, decanos, decanas, puestos de la jerarquía de la Educación
Superior, el fenómeno se repite y es aún mucho más marcado. Basta con
hacer un paneo de las dignidades de las universidades ecuatorianas.
Como se ha mencionado anteriormente, en la última convocatoria a la
consulta a decanos en la Universidad Central, evidenció una ínfima
participación de mujeres a esta dignidad. Esto se debe a los argumentos
manejados en el artículo y es que se ha enquistado un sistema patriarcal
que, aunque se permita participar a la mujer académica, esta participación
se presenta difícil y a través de actos de violencias simbólica y política se
constata una vez más que las estructuras patriarcales son duras de romper y
algunas organizaciones la justifican.
Esta es una inadmisible realidad, que, a pesar, de ser las universidades
centro de estudios, formación, investigación y debates y muchas de las
veces, estar a la vanguardia del pensamiento científico, se mantenga dentro
de una estructura patriarcal y andrógina.
Esto se debe a las estructuras de poder, que abusando del derecho y, sin ser
muchas veces legitimados para impugnar, cuando se trata de la
participación de la mujer en la academia, se tornan con dificultades y
abusos en las prácticas del derecho que obstaculizan su participación. Por
esta razón, las mujeres académicas se ven obligadas a ejercer tutela de
derechos no solo dentro de la misma institución, y de no resolverse
posiblemente sean necesarias las acciones en las sedes administrativas y
judiciales, para hacer valer los derechos.
Siendo la educación el eje transversal de la sociedad que, procura el cambio
en la misma, dentro de la estructura interna de las universidades, debe hacer
un mea culpa y dar un giro en la gestión educativa para cambiar y responder
a las normas constitucionales, pero, sobre todo, cumplir y hacer cumplir los
derechos de toda la comunidad educativa, y dentro de ella, a las mujeres.
Esto se puede lograr asumiendo el verdadero compromiso con la sociedad
nacional, para seguir apostando por la participación política de la mujer en
los estamentos educativos, desconcentrando y democratizando los espacios,
desde las bases de los estamentos que la conforman, realizando en forma
permanente mecanismos de evaluación de resultados en las gestiones, que
permitan ir adoptando políticas efectivas, que, a su vez, permitan invertir en
procesos de calidad de educación.
El deber ser de las universidades y la perspectiva de género Una de las
principales conclusiones del presente artículo es que, en la participación
política, la perspectiva de género debe ser la esencia de las agendas
investigativas, de las instituciones, no solo públicas, también privadas.
Instituciones educativas, y de otro orden. Esto permitirá enriquecer los
criterios orientadores y promover en forma efectiva la participación de la
mujer en la vida política, en cualquiera de los espacios: gobiernos,
universidades, empresa privada. Aplicar para Latinoamérica y el Caribe, la
Declaración
Fundación Internacional para la Educación, la Cienicia y la Tecnología
“FI ECYT”
113
La participación política de la mujer y la paridad de género de Quito, que
fue creada acorde a las necesidades de desarrollo educativo, donde el eje
transformador de sociedades sea el compromiso insoslayable de la
educación.
Política pública: equidad y género
Por lo tanto, en el campo investigativo y en las agendas de desarrollo
establecidas por los gobiernos debe ser prioridad en la política pública,
sobre todo, en los estamentos educativos de Educación Superior, donde
desde el eje transversal de la Educación, se logre plantear el desafío
constante de la equidad y género. Ante la necesidad de contribuir al
análisis, discusión y debates sobre las políticas públicas, creando y
transformando a la sociedad, a las condiciones de vida para que sean
incluyentes y diversas desde los proyectos, orientando al Estado en la
agenda pública y de desarrollo social.
Como insumos para el diseño de un escenario de participación política de
las mujeres en igualdad de condiciones que los hombres dentro de los
espacios educativos, en especial, de las universidades, se tiene lo siguiente:
Participación política de las mujeres en condición de igualdad Puede
observarse en la cita que se establece que las mujeres tienen pleno derecho
de participación, representación política, como personas, como seres
humanos, los derechos humanos, son indivisibles, inalienables y
universales, de tal manera que, la comunidad internacional, los Estados
tienen el deber de asumir el compromiso de promover desde la política
pública las acciones, propendiendo y fortaleciendo a nivel de las
instituciones para que la mujer ejerza ese derecho en condiciones de
igualdad de oportunidades, acciones en las que se materialice ese derecho y
pueda desarrollarse conforme a los derechos humanos, erradicando toda
forma de discriminación, que afirmen y dignifiquen la lucha histórica.
Conferencia Mundial Derechos Humanos, la comunidad internacional
señalará expresamente y conceso que “los derechos humanos de la mujer y
la niña son parte inalienable e indivisible de los derechos humanos
universales” y, que la plena participación de las mujeres en condiciones de
igualdad –en la vida política, económica, social y cultural– y la
erradicación de todas las formas de discriminación basadas en el sexo, son
objetivos prioritarios. (Ramirez Torrado, 2016)
Las Naciones Unidas, presentan normas de estándar Internacional para
garantizar el desarrollo de la mujer como persona, normas que todos los
países deben acatar, promoviendo y fortaleciendo la participación de la
mujer en la vida democrática y en la toma de decisiones de los gobiernos,
de acuerdo con su participación.
Implica que tanto hombre y mujeres tienen los mismos derechos y
beneficios en condiciones de igualdad trabajo, salud, educación derechos
civiles y políticos en condición del trato equivalente e igualitario. Igualdad
como un eje esencial de manera transversal, para transformar el mundo de
oportunidades. La desigualdad de da en todas las fases de la vida (igualdad
salarial, políticas y leyes promuevan el empoderamiento de las niñas y las
mujeres. (Ferrajoli, 1999) Ferrajoli, al respecto establece que tanto hombres
como mujeres tienen los mismos derechos, que deben manifestarse en
forma efectiva en todos los campos: civil, laboral, político, para que prime
la igualdad, entendiéndose que el eje transversal de la perspectiva de género
de igualdad debe manifestarse acorde al desarrollo de su vida profesional,
salarial, instando a que se debe promover leyes, acciones que fortalezcan y
promuevan el empoderamiento de las niñas y las mujeres, a los que él ha
denominado la ley del más débil.
CEDAW. Convención para la Eliminación de toda forma de Discriminación
en contra de la mujer 1981, establece en el artículo 7, el Ecuador debe
tomar todas las medidas efectivas para eliminar la discriminación contra la
mujer en la vida Revista Científica Retos de la Ciencia. 8(17). 104-117.
114
Brenda Viviana Guerrero Vela política y pública. Por lo cual se garantizará
en igualdad de condiciones el derecho de elegir y ser elegidas (Asamblea
General de Naciones Unidas, 2005) Esta lucha no solo es de las
organizaciones a nivel mundial, sino también deberían ser el constante
activismo social en las Universidades de la región. Se puede afirmar que la
mayoría de mujeres no han podido desarrollarse en condiciones de igualdad
de su derecho de elección o representación política, pese al avance en la
legislación internacional y nacional al respecto, no se evidencia que las
mujeres en su derecho de representación política de elegir y ser elegidas
puedan respetarse la igualdad formal y material dentro de los procesos
electorales tomados para el análisis.
Estos comportamientos constantes de patrones androcentrista, torna el
camino de la participación con un amplio espectro discriminatorio, donde
muchas mujeres en su experiencia han sido atropellados sus derechos
dentro de las mismas organizaciones y teniendo que incluso defenderse
judicialmente para hacer respetar los mismos, contribuyendo al acervo
documental sobre pronunciamientos de las autoridades judiciales que les
hagan justicia, puesto que, actualmente en el año 2022, se puede afirmar
que las mujeres no ejercen sus derechos políticos en condiciones de
igualdad; así como también no existe la proporcionalidad en la
representación política, por lo tanto, en América Latina la participación se
incrementa lentamente, y en espacios como las universidades, de igual
manera.
“La mujer no podrá ser sometida a ninguna clase de discriminación y
gozará de especial asistencia del Estado a la mujer cabeza de familia.”
(Ramirez Torrado, 2016) La igualdad de género es uno de los objetivos de
desarrollo sostenible en el ámbito mundial, regional y nacional. Las leyes,
acciones, políticas públicas que tiendan a sentar las bases para erradicar la
violencia, discriminación y tratos desiguales, para fortalecer y promover el
respeto a los derechos de las mujeres y su participación. Con esto no se
pretende victimizar a las mujeres o mostrarlas como víctimas, lo único que
se hace es que, a través de la presente investigación, se pone en evidencia
que, pese al clamor del mundo al respecto, desde los países más
desarrollados, en Latinoamérica, se sigue luchando por la materialización
de los derechos de las mujeres.
La perspectiva de género es ahora una necesidad primordial de los Estados
y de la Comunidad Internacional, haciendo eco no solo de los instrumentos
legales de derechos humanos a nivel mundial, sino también de varios
organismos multilaterales a nivel de la región, sumándose a los esfuerzos
históricos del clamor del movimiento feminista, propendiendo a fortalecer
la eliminación de toda forma de discriminación por género, que es necesario
se incluya en todos los procesos conforme a los derechos humanos y a los
derechos políticos de las mujeres.
La democracia, es una forma de gobierno del Estado donde el poder es
ejercido por el pueblo, mediante mecanismos legítimos de participación en
la toma de decisiones
política.
Etimológicamente,
la
palabra
proviene
del
griego δημοκρατία (democratía), que se compone de los términos δ
μος
(demos) significa ‘pueblo’, y κράτος (krátos), que significa ‘poder’. Así, la
democracia es el gobierno del pueblo. (Significados.com, 2022)
CONCLUSIONES
Es necesario establecer que la perspectiva de género permite evidenciar las
políticas de impacto, y entender la aplicación de las normas jurídicas, que
muchas veces no son suficientes para que se siga reproduciendo la situación
de discriminación. Por lo tanto, en el entorno político y democrático se hace
estratégico la defensa de derechos en las Cohortes, para sentar precedentes
judiciales en el Estado haciendo que las instituciones y sus actores
principales, hombres y mujeres, sigamos unidos en la lucha por las
generaciones de niños, niñas y adolescentes, por el empoderamiento de la
mujer, por las líderes nacionales, rurales, profesionales, campesinas y en
todo espacio de desarrollo,
Fundación Internacional para la Educación, la Cienicia y la Tecnología
“FI ECYT”
115
La participación política de la mujer y la paridad de género reafirmando el
compromiso por la exclusividad y los derechos humanos y de esta manera
dejar de justificar el abuso, la subordinación, el atropello de derechos, tanto
en el orden público, como en el privado, y en especial, en las
Universidades. Falta mucho por hacer, por avanzar, acorde a uno de los ejes
principales del objetivo del desarrollo sostenible para los países de
Latinoamérica y la región, conforme a la agenda 2030 de la UNESCO, para
seguir construyendo la historia y los derechos por sociedades más
inclusivas que eliminen las estructuras de poder y corrupción al interno de
los estamentos, que invisibilizan en forma permanente el aporte de la mujer
en el ámbito político, civil, social, democrático y educativo.
Esto se puede lograr promoviendo, desde observatorios de género,
investigaciones, evaluaciones el resguardo de las garantías donde puedan
evaluarse las acciones, las sentencias como antecedentes jurisprudenciales
donde la mujer asistida del derecho pueda hacer que se respeten los
espacios de libre desarrollo personal, conforme a los derechos humanos en
armonía con la legislación nacional, y de protección de derecho
internacional.
Los pronunciamientos judiciales que deberán llevar también la obligación
de reparar el daño a consecuencia de la participación en las lides políticas
democráticas, que se ven sometidas permanentemente por las estructuras de
poder y de corrupción no solo en las organizaciones políticas, las
instituciones, sino que hay una gran parte de la sociedad, que, pese al
conocimiento jurídico, justifica, estas formas de discriminación. Debe
hacerse necesario la tutela de derechos a través de procesos en sede
administrativa y judicial, incluso en las altas Cohortes de control
Constitucional para que sean los jueces, los que en sentencia hagan respetar
la presencia de la mujer en los procesos democráticos, y den el mensaje a la
sociedad que la libre participación política debe ser continua y como un
aporte desde la formación, preparación, trabajo al servicio de la sociedad y
el desarrollo social.
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