Julio, 2024
Vol. 8, No. 18, 36-45
https://doi.org/10.53877/rc.8.18.20240701.4
Revista multidisciplinaria
e-ISSN: 2602-8247
www.retosdelacienciaec.com
IMPORTANCIA DE UNA VISIÓN INTERCULTURAL EN EL
AULA: REFLEXIONES SOBRE EL FENÓMENO EN LA
EDUCACIÓN SUPERIOR PÚBLICA EN AMÉRICA LATINA
IMPORTANCE OF AN INTERCULTURAL VISION IN THE
CLASSROOM: REFLECTIONS ON THIS PHENOMENON IN
PUBLIC HIGHER EDUCATION IN LATIN AMERICA
Zoila Isabel Altamirano Cartagena
1
Ignacio Oliverio Peñafiel Obando
2
Sara Guadalupe Peñafiel Obando
3
Leonardo Isidro Manobanda Calberto
4
Katiusca Elizabeth Cedeño Jama
5
Ana Lucía Chicaiza Chimarro
6
Recibido: 2024-03-14 / Revisado: 2024-04-09 / Aceptado: 2024-05-15 / Publicado: 2024-07-01
RESUMEN
La interculturalidad se ha convertido en un componente esencial en la educación en América
Latina, en especial, porque a través de ella se busca impulsar relaciones de orden crítico y
comunicativo entre los distintos grupos e integrantes de colectivos de los países de la región;
esta dinámica ha hecho indispensable que se reconozca la equidad, el respeto y la diversidad
de la cultura, para forjar la autoestima, identidad y reconocimiento. Se hace indispensable su
incorporación en las distintas etapas de formación académica (desde la inicial hasta la
1
Master Universitario en Didáctica de las Matemáticas en Educación Secundaria y Bachillerato. Docente de
Matemática en Bachillerato. Unidad Educativa Villa Florida. Ecuador. zoilaaltamirarano@educacion.gob.ec /
https://orcid.org/0009-0001-8463-6043
2
Abogado de los Tribunales y Juzgados de la Republica. Docente de Educación para la Ciudadanía en
Bachillerato. Institución Educativa Fiscal "Benito Juárez". Ecuador. nachopeob@hotmail.com /
https://orcid.org/0009-0001-9159-7185
3
Magister en Administración Educativa. Docente de Lengua y Literatura. Unidad Educativa Santo Domingo de los
Colorados. Ecuador. saraguadalupe1985@hotmail.com / https://orcid.org/0009-0008-4052-5609
4
Doctorando en Ciencias de la Educación con Énfasis en Investigación, Evaluación y Formulación del Proyectos
Educativos. Profesor en la Unidad Educativa Augusto Arias Santo Domingo. Ecuador. isical8525@outlook.es /
https://orcid.org/0000-0002-7405-2298
5
Doctoranda en Ciencias de la Educación Mención Matemática. Universidad Internacional de la Integración de
América Latina. Nicaragua. katiusca.cedeno@educacion.gob.ec / https://orcid.org/0000-0003-3117-839X
6
Magíster en Educación Matemática. Docente Unidad Educativa Fiscal 24 de Mayo. Ecuador.
lucia.chicaiza@educación.gob.ec / https://orcid.org/0009-0008-6282-0238
Forma sugerida de citar: Altamirano-Cartagena, Z. I., Peñafiel-Obando, I. O., Peñafiel-Obando, S. G., Manobanda-
Calberto, L. I., Cedeño-Jama, K.E. y Chicaiza-Chimarro, A. L. (2024). Importancia de una visión intercultural en el
aula: Reflexiones sobre el fenómeno en la educación superior pública en América Latina. Revista Científica Retos
de la Ciencia. 8(18). 36-45. https://doi.org/10.53877/rc.8.18.20240701.4
Zoila Altamirano / Ignacio Peñafiel / Sara Peñafiel / Leonardo Manobanda / Katiusca Cedeño / Ana Chicaiza
Fundación Internacional para la Educación, la Cienicia y la Tecnología FIECYT
37
superior) y debe arropar, de manera concreta, a los grupos minoritarios, a colectivos étnicos,
reconociendo sus particularidades. Para tales efectos, es necesaria la formación de los
docentes y profesorado en los distintos escenarios educativos, en especial, si se considera
que siguen presentándose brechas y desigualdades, conflictos de orden social que han
limitado o dificultado su materialización; adicionalmente, la promoción intercultural es
fundamental para el constructor de currículos de educación en los que se consideren
metodologías adecuadas y que atiendan las necesidades de las distintas sociedades
latinoamericanas.
Palabras clave: cultura, docentes, diversidad, educación, interculturalidad.
ABSTRACT
Interculturality has become an essential component in education in Latin America, especially
because through interculturality, communicative relationships between the different groups
and members in the countries of the region are sought. This dynamic has made it essential to
recognize equity, respect and diversity of culture, and to forge self-esteem, identity and
recognition. Its incorporation is essential in the different stages of academic training, starting
from initial to higher education. Furthermore, it must specifically cover minority groups and
ethnic groups by recognizing their particularities. For these purposes, the training of teachers
in the different educational settings is necessary, especially if it is considered that gaps and
inequalities continue to arise, as well as social conflicts that have limited or hindered their
materialization. Additionally, intercultural promotion is fundamental for the construction of
education curricula in which appropriate methodologies are considered. Thus, these
methodologies meet the needs of the different Latin American societies.
Keywords: culture, diversity, education, interculturality, teachers.
INTRODUCCIÓN
A través de las siguientes líneas se pretenderá la reflexión sobre la importancia que tiene la
interculturalidad como un pilar de una adecuada y efectiva educación en el contexto
Latinoamericano. En primer lugar, se surtirá una aproximación conceptual frente a la
interculturalidad, enfatizando en que la misma es vista como un proceso de relación,
comunicación y aprendizaje individual -y colectivo- que, con un rol céntrico y prospectivo,
viene representado empíricamente procesos dinámicos de distintas direcciones
caracterizados por la creación, construcción e, incluso, tensión; asimismo, por potenciar el
aprendizaje y la comunicación y permitir la incorporación de la diversidad cultural con un
componente evidente de respeto y equidad social.
Con posterioridad, se hará alusión a cómo la interculturalidad, a través de la educación,
ha pretendido la promoción de relaciones de orden comunicativo y crítico entre colectivos e
individuos y se enfatizará en sus fines, a saber: el fortalecimiento y legitimación de la identidad
cultural, la propulsión de la autoestima y el reconocimiento propio y de las otredades, el
interés por lo desconocido y la construcción de niveles complementarios.
Asimismo, se aludirá a la relevancia que tiene la interculturalidad en la educación inicial,
destacando de qué manera, a través de la misma, se puede lograr que el Estado atienda a
niñas y niños integrantes de comunidades étnicas en un escenario de equidad, respeto y
reconocimiento de los aspectos particulares; igualmente, de su valor en la educación superior,
sin obviar las deficiencias que se han presentado en la formación docente a este respecto y
el por qué se debe forjar una adecuada preparación en esta disciplina para la elaboración de
currículos fuertes.
Finalmente, se harán algunas consideraciones frente a su inclusión normativa en la
realidad ecuatoriana, haciendo hincapié en su previsión en la Declaración Mundial sobre
Educación Superior en el siglo XXI: Visión y Acción de la UNESCO como uno de los objetivos
principales en materia educativa y la forma en que Ecuador ha intentado su garantía en los
distintos niveles de enseñanza y a través de su previsión legal. El método de investigación
Importancia de una visión intercultural en el aula: Reflexiones sobre el fenómeno en la educación superior
pública en América Latina
empleado será teórico; se hará uso del análisis-síntesis buscando identificar los elementos
más importantes de la fenomenología estudiada. El análisis de los datos considerará el
enfoque cualitativo.
Inicialmente, es oportuno conceptuar la interculturalidad; esta ha sido concebida como
un enlace entre culturas; no es una simple conexión de estas sino un intercambio que
pretende lograrse en términos de equidad, en condiciones igualitarias. En el deber ser ésta
debería ser comprendida como un proceso de carácter permanente de comunicación,
relación y aprendizaje entre individuos, colectivos, valores, conocimientos y diferentes
tradiciones que se orienta a la construcción, generación e impulso del respeto mutuo, así
como el despliegue de las capacidades individuales más allá de las diferencias de orden
social y cultural. En términos genéricos, la interculturalidad busca acabar con la hegemonía
característica de la cultura dominante y las demás subordinadas y, de esa forma, fortificar las
identidades que han sido, por tradición, excluidas para la edificación, en la cotidianeidad, de
una convivencia, de legitimidad y respeto entre distintos grupos sociales (Walsh, 1998).
Adicionalmente, la referida interculturalidad no solo es crítica, sino que tiene un papel
prospectivo y céntrico (como se verá, no exclusivamente a nivel educativo, sino en distintas
instituciones sociales y en términos de reconstrucción paulatina de sistemas, sociedades y
procesos de orden social, político, educativo e incluso jurídico); debe lograr acciones
concretas entre indígenas, no indígenas, locales y extranjeros, mediante actitudes,
relaciones, prácticas, valores, conocimientos y saberes que se sustenten no solo en el respeto
sino en el reconocer la existencia de diferencias y la necesidad que se tiene de una
convivencia pensada en democracia.
Es oportuno considerar que la interculturalidad tiene características particulares en
tratándose de negociaciones, complejas relaciones e intercambios culturales; pretende el
desarrollo de una interacción entre conocimientos, individuos, prácticas con diferencias
culturales; de una relación que pretende o pugna por el reconocimiento y que se gesta en
asimetrías de orden económico, social, político y de poder; de condiciones en la
institucionalidad que dificultan que el “otro” sea visto como sujeto con diferencia, identidad y
agencia. Debe buscarse el impulso de procesos de intercambio que a través de mediaciones
en el orden político-social e incluso comunicativo favorezcan la construcción de espacios de
diálogo, encuentro y asociación entre saberes y sentidos. Se recuerda que la interculturalidad
no puede ser divorciada de la identidad justamente porque se precisa del autoconocimiento
de quién se es, de la identidad propia que se va construyendo y en la que destaca lo diferente
y lo propio (UNICEF, 2005, p.6).
Ahora bien, la interculturalidad no debe reducirse simplemente a una fusión, mezcla o
combinación de tradiciones, elementos, prácticas o características culturalmente diferentes,
sino que esta representa, en la práctica, procesos dinámicos de múltiples direcciones
cargados de tensión, de creación y en permanente construcción; estos están enraizados a
brechas de orden cultural, actual y real, de aquellas que están caracterizadas por ostensibles
desigualdades políticas, sociales económicas, por asuntos asociados al poder que no
propician una relación equitativa; procesos que pugnan por el desarrollo de responsabilidades
y solidaridades que se comparten. Así las cosas, se tiene que uno de los retos más
importantes de la interculturalidad es justamente no desatender las contradicciones,
desigualdades y conflictos sociales, de conocimientos y saberes sino intervenir e impulsar el
trabajo en los mismos (UNICEF, 2005).
La interculturalidad favorece, de manera permanente y dinámica, la interconexión entre
el aprendizaje y la comunicación, en condiciones simétricas, de legitimidad mutua; es un
espacio de negociación y de traducción en el que las desigualdades los conflictos y las
relaciones son confrontados y reconocidos. Es un deber político y social que debe involucrar,
de manera conjunta, a la sociedad, que considera acciones y prácticas sociales conscientes
y específicas; intenta crear modos de solidaridad y responsabilidad (UNICEF, 2005).
Ahora, ¿por qué es importante incorporar la interculturalidad en la educación? Es fundamental
en la medida en que permite la asunción de la diversidad cultural desde un enfoque de
Zoila Altamirano / Ignacio Peñafiel / Sara Peñafiel / Leonardo Manobanda / Katiusca Cedeño / Ana Chicaiza
Fundación Internacional para la Educación, la Cienicia y la Tecnología FIECYT
39
equidad social y respeto, una dimensión que los distintos sectores en la sociedad deben
asumir hacia los demás. Este escenario tiene que considerar la premisa de las diferentes
culturas cuentan con el derecho a contribuir y desplegarse, desde sus diferencias y
particularidades, para poder construir país.
Lo antedicho quiere significar que no deben primar ciertos conocimientos sobre los otros;
igualmente, que no solo los actores vulnerables de la sociedad son los que están obligados
a conocer la cultura de los dominantes, esto es, sus costumbres, lenguas o códigos
comportamentales, sino que la educación debe ser igualitaria, es decir, no debe dar lugar al
irrespeto o la discriminación. Además, para el logro de una educación genuinamente
intercultural, es necesario que las distintas culturas se difundan, se den a conocer
equitativamente con los diferentes agentes: maestros afros, hispanos, extranjeros, indígenas;
respetando en el contenido curricular sendos elementos de sabiduría y conocimiento de las
culturas; favoreciendo la enseñanza con métodos adecuados y diversos que se ajusten a la
pluriculturalidad; con recursos pedagógicos. Si ello no ocurre, habrá un efecto adverso, esto
es, se seguirá asimilando la cultura de las etnias minoritarias a la cultura dominante y nacional
(Haro y Vélez, 1997, p. 302).
Dicho esto, se tiene que, si se organizara, pensara y operativizara la interculturalidad a
nivel educativo, los resultados serían los más óptimos para la sociedad latinoamericana; sin
embargo, ello no ha ocurrido porque lo que se ha buscado es enfocar la interculturalidad
exclusivamente a la dimensión actitudinal y afectiva para jóvenes y niños o bien, en la
capacitación o formación de los docentes, en el desarrollo de materiales, lo que a la postre
ha limitado a la interculturalidad a una relación de orden personal, individual, sin considerar
la importancia de trabajarla y comprenderla como un proceso de orden político, social,
procedimental, cognitivo, de habilidades, capacidades y destrezas en concreto. (UNICEF,
2005).
Ahora bien, ¿qué otros aspectos deben ser considerados en este escenario?
Ciertamente, para que se logre impactar en la sociedad y en los alumnos, es preciso que la
interculturalidad considere la experiencia de estos últimos y su realidad sociocultural. Esto
supone la comprensión de sus conflictos internos, a nivel grupal, los potenciales
desequilibrios culturales y sociales a los que deben enfrentarse. Del mismo modo debe
advertirse un esfuerzo por el desarrollo de habilidades y conocimientos que permitan su
conceptualización, interiorización y ejercitación, así como la asunción con conciencia y
compromiso de esta, lo que implica que debe buscar el modo de incrementar las capacidades
de comunicación y relación, entre sí, y de forma creativa y positiva, atendiendo a las culturas
del entorno y respetando las identidades (Albó, 1999, p. 107).
Es importante reflexionar, además que, pese a que se ha buscado la incorporación, en
las políticas oficiales o vía reforma legislativa en los distintos países del continente en materia
de interculturalidad, ciertamente no existe un entendimiento global respecto a lo que este
concepto implica desde el punto de vista pedagógico. Tampoco hay mucha claridad respecto
al modo en que se junta el tema procedimental, cognitivo o actitudinal ni lo ajeno, lo social o
lo propio en estos distintos escenarios. Es aún más difícil establecer el modo en que se aplica,
de manera concreta e integral, la interculturalidad en los diversos sistemas educativos de la
región o el modo en que se concreta, en la práctica, la educación bilingüe intercultural.
Por lo mismo, los países actualmente deberían estar preocupados por el material logro
de una gestión de diversidad cultural, en la que se reconozca la existencia de relaciones de
asimetría cultural, pero desde la identidad colectiva para maximizar resultados y abordar
fenómenos de dominación cultural que no estén atados a los criterios de minorías-mayoría
(Rodríguez, 2013, p.126). Se recuerda, además, que esta interculturalidad debe estar
pensada y planteada en un escenario de convivencia y respeto horizontal entre culturas que
favorezca no solo aprendizajes y enriquecimiento sino relaciones equitativas en términos de
materialización de derechos diferenciados (p. 33).
Asimismo, es preciso que se considere objetivamente categorías como equidad, inclusión,
rezago, vulnerabilidad, mismas que -sin esta finalidad- han logrado que se desplace la
interculturalidad; esto se ve plasmado, en la realidad social, en términos de definición de
Importancia de una visión intercultural en el aula: Reflexiones sobre el fenómeno en la educación superior
pública en América Latina
beneficiarios, recursos, oferta de formación inicial y de docentes, presupuesto de programas,
entre otros (Mendoza, 2017, 52). A la par, es importante no perder de vista la importancia de
la que es provista la educación en las lenguas propias de los distintos pueblos y
comunidades indígenas y afros con miras a garantizar la vivencia de su cultura, autonomía y
derecho; lo anterior, atendiendo a que la lengua se ha constituido en un medio esencial para
transmitir el conocimiento y saberes empleados como canales de comunicación (Pulido,
2012, p. 236). Aunado a lo anterior, se tiene que la propuesta intercultural educativa debe
estar cimentada en un pensamiento de frontera que se desprenda de reglas occidentales
cognitivas y se aproxime a cosmologías y teorías propias de las comunidades, planteándose
estas en un discurso desde la decolonialidad (Martínez, 2020, p. 125).
Fines de la interculturalidad desde la dimensión educativa
Considerados estos aspectos previos, valdría la pena referirse a las finalidades de la
educación intercultural; en este sentido se tiene que aunque la etnoeducación, se enfoca en
la enseñanza-aprendizaje de aquello que se cataloga como propio y la educación multicultural
está enfocada genéricamente en reconocer la diversidad, la educación con enfoque
intercultural pretende la promoción de relaciones crítica y comunicativa entre individuos y
grupos diferentes, además de extender dicha relación con miras a la construcción de
sociedades con equidad y pluralidad. Así las cosas, se tienen como fines genéricos de la
referida educación:
La legitimación y fortalecimiento de la identidad cultural de los estudiantes en el modo en
que los mismos y sus familias la conceptualizan; la promoción de un escenario de aprendizaje
que posibilite que los estudiantes estén en condiciones de comunicarse y expresarse
atendiendo a su práctica e identidad cultural, buscando el enriquecimiento mutuo desde la
experiencia de todos; amplificar su capacidad de diálogo, comunicación e interrelación así
como fortalecer este enlace con distintas personas -docentes, alumnos, padres de familia,
entre otros-. De la misma manera, con saberes, grupos y conocimientos diferentes en
términos culturales. Finalmente, coadyuvar al logro de mejores condiciones vitales y de
equidad social.
Además de lo antedicho, es indispensable el fortalecimiento de varios aspectos en esta
dinámica entre interculturalidad y educación como lo ha expuesto la UNICEF (2005); a
manera de ejemplo se tiene el necesario impulso de la autoestima y el reconocer lo propio,
entendiendo que la interculturalidad tiene su fundamento sobre mismo, esto es, parte de
un conocimiento claro respecto a lo que se es y el modo en que se logra la identificación
personal y colectiva; a lo antedicho se le suma experiencias de vida, características físicas,
la organización de la familia, el parentesco y descendencia, la vida colectiva y la individual, la
comunidad y el territorio, la comunicación no verbal y verbal, así como las diferentes
relaciones existentes con la naturaleza.
A la par, es necesario, para la precitada Organización, reconocer la otredad; esto implica
aceptar y entender al “otro” desde la diferencia. En el contexto de la interculturalidad esto
supone reconocimiento e individualización de las diferencias existentes a diversas escalas,
contemplando aquello que está fuera y dentro de la comunidad, en las diferentes regiones en
lo glocal y con enfoque a lo internacional, los distintos elementos de esa diferencia entre los
que se incluyen lengua, género, hábitos culturales, edad, trabajo, religión, parentesco, entre
otros. Partiendo de la perspectiva conforme a la cual las diferencias simbolizan potencial,
riqueza y evidencian la capacidad de creación que tienen las personas, este aspecto busca
el despliegue de un entendimiento real y positivo de cara a las distinciones culturales,
debatiendo las prácticas educativas, sociales en las que las diferencias en términos de cultura
se consideran como límites para la sociedad, el desarrollo y la mismísima educación.
Adicionalmente, es preciso que en este reconocimiento de las otredades se impulse el estudio
de lo que no es conocido para poder lograr la comparación, interconexión, combinación,
contraste, integración y asociación, en una forma particular, de las distintas prácticas,
Zoila Altamirano / Ignacio Peñafiel / Sara Peñafiel / Leonardo Manobanda / Katiusca Cedeño / Ana Chicaiza
Fundación Internacional para la Educación, la Cienicia y la Tecnología FIECYT
41
conocimientos, maneras de actuar y pensar. Aquí se aspira al desarrollo del saber respecto
a otras regiones y culturas del país, favoreciendo el reconocer la existencia de la diversidad
nacional, cultural, el canje de prácticas y conocimientos concretos de sendos grupos,
comunidades, regiones para desintegrar visiones negativas, estereotipos, potencial
desinformación frente a lo desconocido. En conclusión, indagar a este respeto permite ver lo
“propio” a través de las prácticas y conocimientos de los “otros”.
Asimismo, en la medida en que la interculturalidad permite el establecimiento de algo
complementario, del equilibrio, de un sentido de unidad social, la diversidad cultural, a nivel
colectivo e individual, propicia la complementariedad y equilibrio que pueden conducir a la
convivencia en la democracia; en esta tesitura es necesario que a la par de conocimientos,
saberes, creencias prácticas y convicciones sentadas en lo cultural, se conciban comúnmente
conceptos como nación, comunidad, democracia, ciudadanía en la actualidad y hace hincapié
en que pese a la globalización, la heterogeneidad se hace cada vez más latente.
Finalmente, y entendiendo que interrelacionarse, comunicarse y cooperar son aspectos
esenciales y fundamentales para una educación intercultural, y que estas categorías son
transversales a los diferentes sistemas de saber, conocimiento y práctica local entre grupos
y sujetos que se identifican de distintas maneras, es fundamental pugnar por la construcción
de sendos niveles complementarios sin que se deslegitime lo ajeno o lo propio. Es necesario
propulsar acciones cooperativas que permitan el trabajo, el aprendizaje, la actuación de forma
colaborativa para que sea posible establecer qué asuntos son comunes en las distintas
colectividades, de qué manera estos los impactan negativamente; todo ello buscando la
resolución y análisis de problemas y conflictos reales, actuales.
Interculturalidad y su incorporación en la educación inicial y superior
Ahora bien, ¿qué supone la interculturalidad en el escenario de la educación inicial? Esto
implica, en la práctica, esforzarse por lograr que la atención ofrecida por el Estado a niñas y
niños que integran comunidades de diferentes grupos étnicos se dé en términos de respeto,
de equidad, teniendo como génesis la valoración y el reconocimiento de las peculiaridades
de las diferentes culturas. En estas condiciones se pretende que los miembros de pueblos y
las comunidades sean capaces de fortalecer la identidad étnica y cultural; que sientan orgullo
de saberse integrantes de su comunidad. (MEN, 2018).
Lo dicho implica que se considere la riqueza que ostenta cada cultura a la que se adscribe
cada uno de ellos, avanzar en sus lenguas originarias, defender y recorrer los distintos
territorios, entre otros en búsqueda del establecimiento de diálogos en términos del reconocer
el valor que tienen los otros. No obstante, dicho proceso es difícil, en especial, si se tienen en
cuenta que las diferencias que existen de culturas se han colocado en una escala que ha
favorecido la jerarquización de unos pueblos o comunidades por encima de los otros. Por lo
anterior, es necesarísimo reconocer para aquellos instantes en que la identidad ha sido
vista como una vía de vergüenza o dolor, pero, de la misma manera, entender aquellos
momentos en los que esta se ha constituido en un pilar de fortaleza y orgullo. En este orden
de ideas la interculturalidad conduce a la revisión de la propia historia, la manera en que se
ve el cuerpo, el modo de vestir, hablar, hacer consciente cómo se valora la identidad y qué
se piensa respecto al otro.
Es fundamental que agentes comunitarios de la educación y los demás integrantes
analicen la imagen que tienen respecto a sí mismos y a los otros, con independencia de que
integren -o no- una comunidad o un grupo étnico. Lo expuesto es importante si se tiene en
cuenta que la imagen que se tiene de mismo afecta la experiencia que se le transmite a
niños y niñas. De hecho, si se ha sufrido discriminación en la infancia debe buscarse evitar
que niños y niñas se vean expuestos a la misma situación, lo que puede conducir a negar o
invisibilizar los aspectos que permite una adscripción o reconocimiento como indígenas,
afros, entre otros. Por lo anterior es importante que, como colectivo, se generen espacios
(conversaciones, talleres, reflexiones) que permitan buscar en los recuerdos iniciales que se
Importancia de una visión intercultural en el aula: Reflexiones sobre el fenómeno en la educación superior
pública en América Latina
tienen respecto a ser afrodescendiente o indígena y si los mismos producen alguna sensación
que no sea positiva (rechazo, exclusión, vergüenza).
Es indispensable que se considere si esa sensación ha conducido a alguna acción
específica hacia niños y niñas; lo expuesto para lograr obtener una visión distinta cuando se
pretenda desarrollar, planear y valorar las experiencias que se van a integrar en el escenario
pedagógico, entendiendo que para la edificación de procesos educativos dotados de
interculturalidad no solo debe ofrecerse experiencias inclusivas a niñas y niños sino que es
preciso revisar al interior de cada uno de estos y promover la escucha, la posibilidad de
ponerse en el sitio del otro, la capacidad para conmoverse y esta dinámica debe ser
permanente, constante, conducir a que los agentes comunitarios de la educación estén en
posibilidad material de reconocer actos, gestos, actitudes que sean significativos para la
interculturalidad o que pueden impactarla negativamente (MEN, 2018).
Considerado este escenario de interculturalidad para la educación inicial, valdría la pena
procurar su entendimiento desde las dinámicas de la educación superior. Antes de proceder
con este análisis interesa relievar que hay serias deficiencias en la formación de los
profesores frente al tema de la interculturalidad, esto es, que no se ha recibido ni en la
formación permanente ni en la inicial una verdadera preparación para construir currículos
genuinamente interculturales. Esto, pese a que la formación de los docentes tendría que
caracterizarse por contar con un componente intercultural que garantice la calidad de la
actividad profesional (Leiva, 2011).
De hecho, la formación de los profesores debería considerar el potencial de desarrollar
competencias interculturales, esto es, capacidades concretas relacionadas con actitudes
positivas hacia la diversidad cultural, capacidad de comunicación, de manejo de conflictos en
contextos de interculturalidad, de contar con una conciencia sobre la cultura y respecto al
modo en que esta impacta en la interpretación y forma de ver la realidad (Deardorff, 2009).
En escenarios como este es posible el logro del desarrollo de competencias ciudadanas en
lo intercultural.
Aunado a lo anterior, para viabilizar que el profesorado cuente con una adecuada
formación intercultural, es preciso que exista -de por medio. una formación instrumental,
autorreflexiva, conceptual, crítica, técnica y pedagógica, esta última centrada en la comunidad
atendiendo, valga la redundancia, al carácter ineludiblemente comunitario de lo intercultural.
Sin embargo, es preciso que también se cuente con formación cognitiva, esto es, que se
conozca la cultura del alumnos inmigrantes que se encuentran en los colegios o instituciones
educativas; también es necesaria la formación actitudinal que alude a la capacidad que tiene
el profesorado de cara a la diversidad cultural que implica la existencia de alumnos de origen
inmigrante; la formación ética, esto es, la condición “moral” con que el profesorado vislumbra
esta diversidad; la formación emocional, que presenta la necesidad de comprender las
identidades de orden individual mediante el reconocimiento de que hay identidades culturales
de carácter plural; la formación metodológica o procedimental que está relacionada con las
distintas destrezas, habilidades, capacidades prácticas para integrar principios de educación
intercultural en escuelas y aulas y, finalmente, la formación en mediación que tiene en cuenta
la valoración positiva que tiene la mediación con carácter intercultural para contribuir en una
mejor convivencia a nivel de centros educativos (Leiva, 2012).
Interculturalidad y educación: reflexiones de su incorporación en Ecuador
Interesa ahora comprender cuál es la realidad de la interculturalidad en la educación
ecuatoriana. Previa exploración de este contexto, es importante señalar que la Declaración
Mundial sobre Educación Superior en el siglo XXI: Visión y Acción de la UNESCO hace
hincapié en que la interculturalidad es uno de sus principales objetivos por lo que se reconoce
la necesidad que existe de prever políticas que consideren la diversidad, que se enfoquen en
la realización de acciones que permitan o viabilicen el acceso de individuos que hagan parte
de grupos minoritarios a las universidades; en efecto, la Declaración en mención señala que
Zoila Altamirano / Ignacio Peñafiel / Sara Peñafiel / Leonardo Manobanda / Katiusca Cedeño / Ana Chicaiza
Fundación Internacional para la Educación, la Cienicia y la Tecnología FIECYT
43
debe facilitarse el acceso a la educación superior de ciertos integrantes de grupos específicos
como los de los colectivos indígenas, los integrantes de minorías lingüísticas y culturales,
grupos desfavorecidos o de pueblos que se encuentran ocupados o que están integrados por
personas en situación de discapacidad. A todos ellos debe garantizárseles una adecuada
asistencia y generar soluciones educativas que puedan ser útiles para la superación de
obstáculos que pueden presentárseles no solo en el acceso sino en la continuidad de estudios
a ese nivel (UNESCO, 1998).
Dicho esto, destáquese que en Ecuador está prevista la garantía de la interculturalidad
en procesos de enseñanza en los distintos niveles en la normativa actual; verbigracia, la
Constitución Política de 2008 (Asamblea Nacional, 2008), la Ley Orgánica de Educación
Superior (Asamblea Nacional, 2010), el Plan Nacional de Desarrollo, y la Ley Orgánica de
Educación Intercultural Superior (Asamblea Nacional, 2011); dichas normas hacen énfasis en
su importancia; de hecho, por este conducto legal se ha pretendido la regulación del derecho
con el que cuentan las personas a instruirse en su propia lengua atendiendo a las especiales
características que pueda tener su ámbito cultural y considerando que al Ecuador se le
cataloga como una nación multiétnica. Ciertamente en este país, la educación intercultural
está dotada de interés público, razón por la que cuenta con protección estatal, una que le
permita la garantía de permanencia, acceso universal, egreso sin discriminación, movilidad y
obligatoriedad en los niveles básico, bachillerato e inicial; considérese que esta educación
deberá fortalecer, desarrollar y potenciar el sistema educativo intercultural bilingüe, con
calidad y considerando desde la estimulación temprana hasta el nominado nivel superior.
(Alonso et al, 2019).
Para el caso ecuatoriano -además- se ha reconocido la importancia de concebir, en la
educación, la interculturalidad como un área transversal en los procesos de formación que se
despliegan en las distintas escalas de enseñanza; se reafirma lo fundamental que resulta
preparar profesionales en materia educativa que tengan la capacidad de asumir los desafíos
que esta presenta; de hecho la literatura ha advertido de sendos elementos -a nivel teórico-
relacionados con la inclusión que solo podrá aplicarse, a la realidad escolar, por un maestro
que cuente con esa formación (Rojas y González, 2016).
También debe señalarse que en el Plan Nacional del Buen Vivir (PNBV, 2013), se relievó
la importancia que tiene el desarrollo integral, la equidad, la revolución cultural, agraria,
urbana, del conocimiento; allí se enfatizó en lo fundamental de la diferencia, misma que
apertura un espacio para promover la garantía de oportunidades iguales; asimismo, enuncia
que la interculturalidad es indispensable para Ecuador si se tiene en cuenta que pugna por
prácticas, costumbres, saberes, conocimientos; además, esta interculturalidad permite la
construcción de espacios de encuentro común y permite que se fortalezca la identidad
nacional, las diversas, la plurinacionalidad a través del buen vivir.
A manera de epílogo de lo hasta aquí dicho se considera que la educación inicial y
superior en Ecuador y los distintos proyectos curriculares en las diferentes instituciones debe
priorizar la interculturalidad; para estos efectos, se debe prever su inclusión a nivel de
modelos de aprendizaje en donde se logre la contextualización de aprendizajes mediante
metodologías de educación que impulsen el diálogo del saber y la diversidad cultural y que
adicionalmente se refiera a conocimientos que pertenezcan a distintas epistemologías,
cosmovisiones o visiones de nacionalidades pueblos o grupos de carácter sociocultural.
También debe incluir itinerarios académicos en los que se cree cursos o asignaturas -en
concreto- al interior de un programa académico o carrera, donde se integren saberes de orden
ancestral y de aplicación empírica en específicos escenarios de formación profesional
garantizando, en todo caso, la pertinencia y coherencia y, finalmente, modelos interculturales
integrales por medio de la creación e implementación de programas, carreras o instituciones
de educación superior o de unidades en concreto para dicha finalidad.
De hecho, como se plasmó en el precitado Plan Nacional del Buen Vivir, en el diálogo del
saber y el aprendizaje intercultural en los distintos tipos de carrera debe atenderse y
cumplimentarse las siguientes estrategias: abordar los saberes que correspondan, en los
contenidos curriculares, a las perspectivas históricas y los principales enfoques de orden
Importancia de una visión intercultural en el aula: Reflexiones sobre el fenómeno en la educación superior
pública en América Latina
epistemológicos de pueblos y nacionalidades y ancestrales, así como de otros grupos de
carácter socio-cultural, garantizando para el efecto el diálogo intercultural entre tecnologías y
ciencias; promover procesos de experimentación de tecnologías, saberes y prácticas de los
distintos pueblos y nacionalidades indígenas, comunidades afros y demás; invitar en las
distintas carreras, a que se logren saberes y perspectivas realmente interculturales y facilitar
el diálogo entre saberes ancestrales y aquellos que tengan un carácter tecnológico o
científico en las Instituciones de Educación Superior y en los que sea posible hablar de
enriquecimiento y respeto de epistemologías, cosmovisiones y saberes tradicionales,
prácticos, cotidianos y de origen ancestral así como determinadas singularidades lingüísticas
(PNBV, 2013).
CONSIDERACIONES FINALES
A manera de epílogo, es necesario que la interculturalidad, pensada desde la educación,
atienda a la desigualdad, a las contradicciones y los conflictos de orden social que se
presentan en los países latinoamericanos, interviniendo y propiciando que se trabaje en estos
ejes; es indispensable que se organice y operativice, incrementando las relaciones y
comunicación existentes en el contexto educativo, desde una visión de creatividad que
considere las culturas y respete la identidad de individuos y colectivos. Adicionalmente, la
interculturalidad debe plantearse y pensarse priorizando la respeto y convivencia cultural.
Recuérdese que a través de esta se incrementa el conocimiento, el saber y se refuerzan
convicciones y creencias prácticas de la cultura -e impulsa la comprensión práctica de
categorías conceptuales distintas como comunidad, democracia, ciudadanía o Nación.
Es preciso el impulso de acciones de orden cooperativo que permitan el aprendizaje, la
contribución y la actuación colaborativa para que sea viable el establecimiento de asuntos
comunes en los distintos grupos impactados por la interculturalidad; a la par, es necesario el
reconocimiento de las diferencias existentes entre culturas, enfatizando que -en la práctica-
estas se han traducido en una jerarquización que pone a determinados a pueblos y
comunidades por encima de los demás.
Finalmente, desde la interculturalidad en la educación, debe pensarse en la formación
intercultural del profesorado, esto es, una que se “mueva” en las dinámicas conceptuales,
críticas, técnicas, de auto reflexión y pedagogía. Este proceso debe ser agotado en las
diferentes etapas de formación (desde la inicial, hasta la superior) y considerarse en los
distintos proyectos curriculares institucionales, incluyendo modelos de aprendizaje (con
metodologías adecuadas en materia educativa).
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Walsh, C. (1998). La interculturalidad y la educación básica ecuatoriana: Propuestas para la
reforma educativa, Procesos. Revista Ecuatoriana de Historia 12, pp. 119-128.
UNICEF. (2005). Gobierno de Perú, La interculturalidad en la educación. Ministerio de
Educación
Haro, H. y Velez, C. (1997). La interculturalidad en la reforma curricular, De la protesta a la
propuesta. Memorias de los talleres de antropología aplicada. Universidad Politécnica
Salesiana.
Albó, X. (1999). Iguales, aunque diferentes. Ministerio de Educación, UNICEF y Cipca.
Rodríguez, E. (2013). Pensar la interculturalidad. Una invitación desde Abya-Yala/América
Latina. Abya-Yala.
Mendoza, R. (2017). Inclusión educativa por interculturalidad: implicaciones para la educación
de la niñez indígena. Perfiles Educativos. 39, 158. https://acortar.link/XBMRLs
Pulido, Y. (2012). La etnoeducación bilingüe: logro político y desafío para las etnias.
Lenguaje, 40, 1. https://acortar.link/Xoz3Ls
Zoila Altamirano / Ignacio Peñafiel / Sara Peñafiel / Leonardo Manobanda / Katiusca Cedeño / Ana Chicaiza
Fundación Internacional para la Educación, la Cienicia y la Tecnología FIECYT
45
MEN (2018). Interculturalidad. Organización de Estados Iberoamericanos.
https://contenidos.mineducacion.gov.co/ntg/men/pdf/Interculturalidad.pdf
Leiva, J. (2011). La educación intercultural en una encrucijada de caminos: reflexiones
pedagógicas para la construcción de una escuela intercultural. Espiral. Cuadernos del
Profesorado, 4(7), 43-56.
Deardorff, D. (2009). Intercultural competence model. The sage handbook of inter-cultural
competence. Thousandoaks: Sage
Leiva, J. (2012). La formación en educación intercultural del profesorado y de la comuni-dad
educativa. Revista Electrónica de Investigación y Docencia (REID), mero
monográfico (octubre), 8-31
UNESCO. (1998). Declaración Mundial sobre Educación Superior en el Siglo XXI: Visión y
Acción. Paris: UNESCO
Alonso, S., Roque, Y. Juárez, V. (2019). Tendencias Pedagógicas, 33, DOI:
10.15366/tp2019.33.004
Rojas, A. y González, E. (2016). El carácter interactoral en la educación superior con enfoque
intercultural en México. LiminaR, 14(1), pp. 73-91.
http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1665
80272016000100006&lng=es&tlng=es.
PNBV. (2013). Plan Nacional del Buen Vivir 2013-2017 de Ecuador. Observatorio Regional
de Planificación para el Desarrollo de América Latina y el Caribe.
https://observatorioplanificacion.cepal.org/es/planes/plan-nacional-del-buen-vivir-
2013-2017-de-ecuador