La diversidad y la diferencia
Este concepto relaciones interculturales se ha considerado como un proceso de
convivencia cultural y bajo una perspectiva de homogenización cultural, actuando en un
entorno globalizado en la relación que guarda multiculturalismo e interculturalidad.
Cuando se habla de educación, la interculturalidad es un eje fundamental, se considera
una herramienta que permita construir socialmente un ambiente de respeto, legitimidad,
simetría e igualdad, sobre todo en cuanto al desarrollo integral del estudiante y futuro
profesional, para que sea una persona con mayores posibilidades de mejorar su nivel de
vida, lo anterior obliga a que los planes y programas educativos de la universidades en
Latinoamérica se sustente en el respeto a diversidad técnico cultural (Tirzo y Hernández,
2010).
La cultura y la educación para Guédez (Guédez, 2005), son dos alas de un avión,
con un equilibrio que permite hacer las maniobras necesarios para alcanzar, en este caso,
propósitos inclusivos, donde la cultura se revela como la forma de pensar, de sentir, de
hacer y de valorar, sin embargo esta no es estática, se renueva constantemente, por lo
tanto aportan soluciones a realidades cambiantes, es una expresión de vitalidad que si
no evoluciona desaparece, que encuentra su combustible de renovación de paradojas y
diversidades de la realidad. Por otra parte, la educación se avoca al mejoramiento de las
capacidades humanas y esto da pie a la renovación y enriquecimiento de la cultura, por
lo anterior la diversidad y la inclusión son esenciales a la cultura y la educación.
Cultura y educación son desde la diversidad y salvaguardar la diversidad, entenderla
y buscar cerrar las brechas de desigualdad dentro de la diversidad, enfocándose en la
atención a las diferencias, en este caso de hombres y mujeres. Se busca entonces entre
la diversidad y la diferencia, que la diversidad no debe ser un factor de desigualdad y las
diferencias deben respetarse y valorarse, se debe comprender que la falta de equilibro
en el trato hacia las personas impide la inclusión. La diversidad hace alusión al
reconocimiento de la diferencia, desemejanza, individualidad, especificidad y unicidad.
Cuando se hace referencia a la diversidad, su objetivo no es únicamente reconocer al
«otro» diferente, sino entender el conjunto, el universo como la integración de lo diverso.
Identidad profesional
Las mujeres fueron excluidas del campo de la educación superior durante siglos, durante
su paulatina incorporación, se fueron incorporando relativamente por pasos; primero en
ciertos espacios y disciplinas (que algunas veces se consideraron “apropiados para ellas”;
para posteriormente (ya en la actualidad) en cualquier lugar y área del conocimiento,
aunque no de forma equitativa. En ese proceso permite comprender que su posición ha
variado significativamente a causa de transformaciones sociales y culturales, muchas de
estas provocadas y por las propias mujeres (Buquet, 2016).
Sin embargo, lo que resulta simbólico es la parte más abstracta del orden cultural,
que es el lugar en donde se construyen los significados, lo que implica que todo lo que
es percibido por lo humano está atravesado por la cultura (Buquet, 2016). Sin embargo,
la dimensión simbólica crea procesos históricos y culturales como cuestiones naturales
(Buquet Corleto, 2016).
Si bien como se ha expresado, los roles de género son determinados por la cultura
y los valores que las sociedades le atribuyen, dichos roles y estereotipos de género se
van incorporando y construyendo el proceso de identidad de las personas, a través de la
socialización, el contexto cultural. Dentro de este proceso los agentes sociales, los
docentes, tiene un fuerte impacto en la formación de los estudiantes (Islas, 2023). El
reconocimiento de la desigualdad de género hoy cuestiona los roles tradicionales, lo que
genera una disrupción con sujetos de distinta naturaleza, en un contexto multicultural,
donde hombres y mujeres sin distinción de su sexo biológico pueden realizar infinidad de
tareas domésticas, profesionales, cuidado de los hijos e hijas, cuidado de adultos
mayores y otras actividades (Martínez. 2006).