
Análisis documental del abuso sexual en Instituciones Educativas de Ecuador: Patrones, factores y respuestas
institucionales
Revista Científica Retos de la Ciencia. 8(18). 146-159.
salud emocional, la integridad física, el rendimiento académico y el desarrollo socioemocional
de los estudiantes, sin distinción de edad o género (Fascioli, 2024; OMS, 2002; 2022).
El ASI, dentro del sistema educativo ecuatoriano, es una problemática compleja que
exige una respuesta integral y coordinada para prevenir y abordar las consecuencias
psicosociales que afectan el desarrollo de niños, niñas y adolescentes (MinEduc, 2017a). En
este sentido, la Constitución de la República subraya la responsabilidad compartida del
Estado, la sociedad y la familia en priorizar el desarrollo integral de los menores, garantizando
el ejercicio pleno de sus derechos y protegiendo su bienestar en todos los entornos familiares,
escolares, sociales y comunitarios (Asamblea Constituyente, 2008). Alineado con estos
principios, el Reglamento de la Ley Orgánica de Educación Intercultural (MinEduc, 2017b)
establece que las instituciones educativas deben ser espacios de interacción, ejercicio de
derechos y convivencia pacífica, donde se fomenten relaciones sanas y se erradique todo
tipo de abuso.
En contraposición a lo mencionado, los antecedentes de los casos de ASI en las
instituciones educativas, reflejan que estas garantías no se están cumpliendo. Casos como
el presentado en la Academia Aeronáutica Mayor Pedro Traversari (AAMPETRA) en 2017, y
la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en 2020 por el caso
Guzmán Albarracín y otras vs. Ecuador, han representado puntos de inflexión que revelaron
graves deficiencias en la protección de los derechos de los estudiantes (CIDH; 2020;
Defensoría del Pueblo, 2023). Estos incidentes revelaron la inadecuada aplicación de
protocolos para la detección y denuncia de abusos, resaltando la urgente necesidad de
implementar medidas correctivas. A raíz de estos eventos, el Ministerio de Educación, junto
con otras entidades gubernamentales implementan protocolos de actuación y rutas
específicas para abordar los casos de ASI, además de campañas de sensibilización y
programas de capacitación dirigidos al personal educativo (MinEduc, 2022).
A pesar de estos esfuerzos, los datos indican que los casos de ASI en el sistema
educativo continúan siendo alarmantes. Entre 2014 y 2019, se registraron 3 609 casos,
mientras que, de 2020 a mayo de 2024, se reportaron 2 681 casos en un periodo más corto,
exactamente en un periodo de cuatro años y medio. Aunque las cifras reflejan una aparente
reducción en números absolutos, la comparación por años muestra que la incidencia sigue
siendo alta. Esto sugiere que los programas y políticas implementados hasta la fecha no han
logrado disminuir la prevalencia de estos incidentes, lo que evidencia una persistencia de los
problemas estructurales subyacentes (Defensoría del Pueblo, 2023).
En Ecuador, la preocupación por el ASI ha impulsado un aumento significativo en la
inversión de recursos públicos en el sector educativo. Según datos del Ministerio de
Economía y Finanzas, el presupuesto asignado al Ministerio de Educación se incrementó de
1 752 millones de dólares en 2008 a 3 602 millones de dólares en 2019. Sin embargo, y a
pesar de estas inversiones, el problema persiste y se agrava. El informe técnico Nro.
DNEDBV-2023-297-IT reveló que, entre enero del 2018 y junio de 2023, se registraron 19
829 casos de ASI, de los cuales solo 547 (2.76%) fueron denunciados, dejando un 97.24%
(19 282 casos) sin reportar. La preocupación aumenta al observar que, según un informe del
Ministerio de Educación de abril del presente año, el número de casos registrados a través
del sistema educativo nacional creció a 23 787, y en mayo del 2024, la cifra ascendió a 24
603 casos (MinEduc, 2024a; 2024b), estableciendo un crecimiento de 816 casos en un mes.
Además de la inversión pública, la prevención y manejo del ASI es responsabilidad de
las instituciones educativas, asumiendo un papel proactivo que se alinee con las políticas
nacionales y locales que aseguran la protección y el bienestar de todos los estudiantes
(Asamblea Constituyente, 2008; LOEI, 2011; MinEduc, 2022). Bajo este margen y a pesar de
los esfuerzos por crear ambientes seguros y pacíficos, la realidad frecuentemente no refleja
este ideal, dado que las instituciones aún enfrentan altas cifras de casos de ASI, lo que socava
la confianza en el sistema educativo (CIDH,2020; MinEduc, 2018, 2022, 2024). Evidencia de
ello, desde enero del 2014 hasta mayo del 2024, el Ministerio de Educación ha receptado
6290 casos de violencia sexual cometidos por personas dentro del sistema educativo