Asimismo, los investigados evidencian una tendencia a codificar la información mediante la
organización del material. Es decir, predominantemente establecen relaciones cognitivas
empleando organizadores de información, lo cual, es importante puesto que, en sus procesos,
confluyen diferentes niveles sensoriales. Nótese que, al tener una información organizada se
está facilitando la codificación y asimilación como base para el almacenamiento y posterior
evocación y aplicación (Gonzáles, 2017). Sin embargo, las estrategias cognitivas de
elaboración que codifican la información mediante auto-preguntas, reflexiones, metáforas y
análisis son poco aplicadas. Desde ahí podría asumirse que, hay una limitada consolidación
de los aprendizajes (Andrés Jiménez & González Zúñiga, 2016).
Si bien, el cerebro humano actúa de manera compleja de acuerdo con su naturaleza, no
es menos cierto que, la aplicación superficial de técnicas de aprendizaje aporta muy poco en
el aprendizaje y la esperada formación integral del ser humano. Debe considerarse también
que una adecuada codificación de la información a través de la elaboración, involucra
conocimiento y consciencia, lo cual, no es posible demostrar aquí, pero, debe continuarse
investigando. Existe el riesgo de que los estudiantes no conozcan la existencia de las
referidas estrategias cognitivas, por lo que su aprendizaje podría estar desarrollándose de
manera espontánea.
En cuanto a las estrategias cognitivas para recuperar la información se aplican de manera
limitada, la mayoría de investigados coinciden en rangos bajos y medios, en este nivel del
procesamiento de la información. La evocación de la información almacenada se realiza
mediante técnicas de codificación, planificación e indicios que utilizan la clave con la que fue
codificada la información para evocarla. Si bien, es efectiva para información literal, resulta
insuficiente, ya que no profundiza en la información aprendida. Es un tipo de recuperación
mecánica, en la que un estímulo activa la codificación y se obtiene una respuesta (Kundera,
2018), pero, no se garantiza la elaboración de ideas y significados en la comprensión, y
conllevan al aprendizaje mediante la elaboración de inferencias, hipótesis y análisis donde
las habilidades cognitivas alcanzan altos niveles de reflexión (Maldonado, 2016).
También se demuestra que la metacognición como estrategias de apoyo al
procesamiento de la información no alcanza rangos elevados en su aplicación, lo cual, afecta
a la calidad de los aprendizajes por no alcanzar un cierto grado de conciencia en el
procesamiento de la información, desde la singularidad de individuo. La consciencia sobre
las singularidades respecto del aprendizaje, permite organizar y controlar la información
esencial a ser almacenada y desechar aquella que no contribuye a un aprendizaje efectivo.
El control cognitivo individual aporta significativamente a la autonomía y a la autorregulación
del aprendizaje mediante la planificación, monitoreo y evaluación continua, para potenciar el
desarrollo de conocimientos, habilidades y en su sentido amplio, capacidades (Molina, 2020).
Asimismo, las habilidades socio-afectivas de apoyo al procesamiento de la información, son
poco aprovechadas por los investigados, para su aprendizaje. Cabe señalar que, el
aprendizaje en un contexto colaborativo es enriquecedor y tributa considerablemente en la
formación integral del ser humano. Nótese que, da lugar al desarrollo de las habilidades
cognitivas y no cognitivas como: toma de decisiones, control de emociones y relaciones
interpersonales positivas (Salgado, 2021).
En este sentido, la esencialidad de la metacognición se demuestra con las correlaciones
altas y moderadas entre las dimensiones de las estrategias cognitivas para el aprendizaje de
búsqueda, codificación y recuperación. Se observa que, a medida que la metacognición
mejora, las estrategias cognitivas para el aprendizaje también mejoran y viceversa. De ahí
que, resulta ineludible propender al autoconocimiento de las habilidades cognitivas y su
funcionamiento para la aplicación efectiva de las estrategias de aprendizaje, por el contrario,
este importante proceso se desarrolla de una manera espontánea y en cierta medida, para
cumplir las exigencias escolares formales, más allá del propio aprendizaje.
La metacognición, es una competencia multidimensional que se desarrolla paulatina y
gradualmente, a medida que el sujeto toma conciencia de sus habilidades para el aprendizaje.
Su implicación es positiva para sí mismo, ya que planifica, selecciona, organiza y evalúa sus
aprendizajes hasta alcanzar autonomía y autocontrol (Gandini, 2018). Entonces, la educación