potenciadoras del desarrollo de nuevos conocimientos, experiencias y habilidades que,
finalmente, derivan en competencias. Cabe anotar que, los elementos de aprendizaje
mencionados serán potenciados significativamente. Se espera que, en el ámbito académico
el docente como líder adquirirá y fortalecerá sus modos o maneras de enseñar, de adaptar el
currículo, la metodología y los recursos, entre otros aspectos que tienen alta relevancia en el
desempeño pedagógico. Destáquese también que, el estudiantado no solo se forma
académicamente, sino que adquiere competencias y habilidades sociales, comunicativas y
emocionales fundamentas para el desarrollo personal y social, en su sentido amplio.
Desde los argumentos planteados, se asume que un verdadero líder del proceso
educativo es un docente, que no solo se preocupa por los resultados del desempeño
académico y/o del aprendizaje de los estudiantes, sino que, va más allá, hacia cómo se dan
los procesos educativos, las metodologías y demás elementos del currículo. Como menciona
Pinos-Vélez (2013) el objetivo de la educación es permitir o posibilitar el desarrollo de la
personalidad de los estudiantes, teniendo en cuenta la realidad de estos en su sentido amplio.
Es decir, considerando que cada persona es y vive realidades completamente distintas con
respecto a los demás. Esto demuestra la existencia de una perspectiva completamente
humanística en la educación, más todavía, cuando esta, tiene como centro al estudiante y
sus necesidades e intereses.
Para el estudio del liderazgo del profesorado, deben ser considerados diversos
aspectos que influyen en los estudiantes, o más bien, en el comportamiento de estos, una de
las cuales, es la influencia implícita, relacionada con la percepción del estudiante sobre el
docente. Se trata de una postura que parte de la teoría del aprendizaje social desarrollada
por Bandura (1977), en la cual, se precisa que las personas aprenden mediate la observación
de modelos o arquetipos. Es tal sentido, factores como: puntualidad, empatía, seguridad y
respeto, entre otros demuestran, aunque en cierta medida, que el docente tiene
características de un líder. Es de considerar también que, las relaciones del profesorado con
el personal directivo, administrativo, de limpieza, sus colegas, y estudiantes, entre otros, son
evidencias también de su liderazgo, el cual influye en el comportamiento y en desarrollo de
actitudes de las personas, en este caso, de los alumnos.
Asimismo, se tiene la influencia la explícita, misma que se realiza de manera
intencional por parte del docente con el fin de promover en el estudiante el desarrollo de
ciertos aspectos, ya sean académicos, sociales o comunicaciones. Con esta influencia se
busca mejorar el desempeño y las relaciones sociales del alumnado en el contexto educativo,
e incluso en el ámbito personal. García de García (2014), manifiesta que este tipo influencia
está centrada centra en la enseñanza – aprendizaje de valores, costumbres, prácticas,
técnicas, entre otras posibilidades, que permiten enriquecer la experiencia educativa.
En la experiencia explícita se encuentran aspectos de mucha importancia como:
organización, planificación, coordinación, comunicación efectiva, entre otros, que pueden ser
categorizados como competencias del profesorado, y tienen efectos positivos en el
aprendizaje de los alumnos. Es decir, cuando el profesorado refiere intencionalmente a estas
competencias para analizarlas y reflexionarlas conjuntamente con los estudiantes; estos
últimos, comprenden sus concepciones y alcances, y se elevan las posibilidades de que los
incorporen a sus comportamientos. Nótese que, los docentes en cierta medida se constituyen
en modelos de comportamiento para ciertos estudiantes, por tanto, sus reflexiones pueden
actuar como – consejos – y ser muy bien recibidos por el alumnado.
El liderazgo del profesorado, involucra también las habilidades de orientación, guía y
apoyo al alumnado respecto al desarrollo del conocimiento y el comportamiento en el contexto
áulico y extra-áulico. Castillo-Córdova et al. (2023) al referirse al liderazgo de los profesores
afirma que debe desarrollarse en el marco de principios de flexibilidad, dinamismo,
proactividad y participación para elevar su efectividad. Para el autor, estos principios serían
fundamentales en un adecuado desarrollo del proceso enseñanza – aprendizaje.
En ese mismo orden de ideas, el autor precisa que el profesorado tiene el compromiso de
implementar los referidos principios en sus prácticas educativas para alimentar o más bien,
enriquecer la curiosidad, la motivación y el desarrollo de la autonomía en el alumno. Debe