necesidades educativas específicas; prevención de cualquier tipo de exclusión; y actitud
abierta al entorno, donde surgen aleados estratégicos.
Por tanto, la preparación académica de los docentes debe complementarse con la
formación en distintas áreas, en este caso, con formación específica relacionada con la
atención a la diversidad, para evitar confusiones que se dan en torno a tan importante aspecto
social, y que están conllevando a la práctica de procesos socioeducativos excluyentes. El
hecho que varios docentes realicen acciones de atención a la diversidad aisladamente es
positivo, pero sus aportes serán limitados con respecto a las culturas y prácticas de inclusión
educativa que debe caracterizar a la escuela, como institución social de trascendencia. Cabe
precisar que los docentes al pensar que todos los estudiantes aprenden de manera similar
están protagonizando procesos de profunda exclusión, en el cumplimiento de su rol.
En cuanto a las culturas inclusivas, los investigados afirman que la presencia de
estudiantes con necesidades educativas específicas, representan dificultades en la gestión
pedagógica, aducen tener mayor carga de trabajo, mayor dedicación y responsabilidad
durante el desarrollo del proceso enseñanza-aprendizaje y menor dedicación a los
estudiantes regulares, debido a que los logros de los primeros son más lentos con respecto
a los demás. Las prácticas pedagógicas de los docentes investigados están caracterizadas
por la aplicación de métodos, técnicas y estrategias tradicionales y homogeneizadores. La
atención a la diversidad se limita a dos acciones específicas, la primera, centrada en la
integración de estudiantes con necesidades educativas específicas a contextos educativos
regulares; y la segunda, al desarrollo de actividades exclusivas (diferentes) con el
estudiantado, lo cual conlleva a la práctica de procesos de exclusión dentro de espacios
escolares aparentemente inclusivos.
En cuanto a la evaluación de los aprendizajes, los investigados señalan que aplican las
mismas actividades evaluativas, pruebas y exámenes a todo el estudiantado (evaluación
estandarizada), teniendo como premisas, que todos estudiantes recibieron la asignatura en
el mismo espacio y esta a su vez, fue dictada por el mismo docente. Este proceso tiene
relación con la aplicación de metodologías homogeneizadoras como se señaló en párrafos
anteriores. Además, los investigados ratifican que los estudiantes aprenden de manera
similar, por lo que no requieren de diferenciación alguna en el proceso enseñanza-aprendizaje
ni en la evaluación. En relación con ello, Moreno (2010), señala: “la homogenización es un
proceso que aplicado a los grupos humanos genera exclusiones y actos discriminatorios
amenazantes de su integridad” (p. 3). En tal sentido emerge la necesidad de desarrollar
evaluaciones formativas, procesuales y contextualizadas, que sean capaces de valorar los
avances y progresos del estudiantado en función de sus capacidades y talentos para emitir
juicios de valor y tomar decisiones de acuerdo con la realidad de cada sujeto.
Por otra parte, la espontaneidad de los docentes en la atención a la diversidad implica
que, al momento de detectar a estudiantes con necesidades educativas específicas,
asociadas o no a la discapacidad, les prestan atención particularizada, es decir, que realizan
actividades puntuales (diferentes) con estos; lo cual, implica una práctica pedagógica
limitada, fragmentada y mecánica. En cuanto a la espontaneidad en la atención a la
diversidad, Murias y Lorenzo (2002), señalan: “ni la acción tiene sentido como simple
improvisación y menos como automatismo reproductivo” (p. 2), es decir, la espontaneidad en
la atención a la diversidad será siempre insuficiente, frente a las verdaderas necesidades,
intereses, capacidades y talentos de los educandos.
Por tanto, es necesario que las instituciones educativas analicen y discutan
permanentemente con todos sus integrantes, las mejores posibilidades para una atención
integral a la diversidad en su más amplia significación y sentido, para evitar procesos de
discriminación o exclusión dentro de las mismas. Téngase en cuenta, que la atención a la
diversidad en el contexto socioeducativo, de la misma manera que en cualquier otro espacio
social, no se centra en la búsqueda de la igualdad, sino, en la práctica consciente de la
equidad, en función de las características individuales y colectivas. De ahí que, el hecho de
integrar a estudiantes con necesidades educativas específicas, a contextos educativos
regulares, no es una garantía de inclusión educativa.