
108
Rocío Reyes / María Albán / Nancy Díaz / Walter Guano
Fundación Internacional para la Educación la Ciencia y la Tecnología, FIECYT.
grabaciones estudiantiles se realizaron con teléfonos escolares o personales siguiendo pautas
de cuidado de la voz y del entorno acústico.
Los instrumentos incluyeron, en primer lugar, una prueba de comprensión auditiva
de desarrollo propio, validada por juicio de expertos, con 24 ítems distribuidos en tres
subhabilidades: idea global, detalle e inferencia. Se construyeron dos formas paralelas
equivalentes para pretest y postest, emparejadas en longitud, dificultad y tema; la fiabilidad
se estimó con alfa de Cronbach. En segundo lugar, se aplicó una rúbrica analítica de
pronunciación con cinco dimensiones: segmentales críticos para hispanohablantes, acento
léxico, ritmo, entonación e inteligibilidad global. Dos evaluadores formados calificaron de
manera ciega fragmentos de lectura breve y cortes de las micro-producciones; la fiabilidad
interevaluador se estimó con un coeficiente de correlación intraclase de dos vías, efecto
aleatorio y acuerdo absoluto, siguiendo las recomendaciones metodológicas de interpretación
(Koo & Li, 2016). En tercer lugar, se administró un cuestionario de percepciones con 20 ítems
Likert (utilidad percibida, autoeficacia para listening, ansiedad oral, hábito de escucha
autónoma) y dos preguntas abiertas sobre facilitadores y obstáculos. Finalmente, se recogió
un registro de adherencia con minutos de escucha extraclase, número de reescuchas y
episodios completados por semana.
El procedimiento contempló tres etapas. En la línea base, ambas condiciones
completaron el pretest de comprensión auditiva, la lectura breve para evaluar pronunciación
y el cuestionario de percepciones; se capacitó a los docentes sobre el protocolo de su condición
y se entregaron guías impresas. En la implementación de ocho semanas, el grupo
experimental trabajó el ciclo de podcast descrito, mientras que el control abordó objetivos
paralelos con las actividades del texto. Se monitoreó la fidelidad mediante listas de cotejo y
observaciones no participantes quincenales. En la etapa final, ambos grupos realizaron el
postest equivalente, nuevas lecturas y micro-producciones para pronunciación, y el
cuestionario de percepciones; se recogieron los registros de adherencia del grupo
experimental y se sistematizaron en una base única.
El análisis cuantitativo se efectuó con un plan pre-registrado. Se inspeccionó la
normalidad (Shapiro–Wilk) y la homogeneidad de varianzas; cuando los supuestos se
cumplieron, se aplicó ANCOVA para la prueba de comprensión auditiva con el postest como
dependiente, grupo como factor y pretest como covariable. Se reportaron efectos principales
y parciales, así como tamaños de efecto (η² parcial y Hedges g para comparaciones clave), con
intervalos de confianza al 95 %. En caso de violación de supuestos se recurrió a alternativas
robustas o transformaciones conservadoras. Para la pronunciación, se analizaron las cinco
dimensiones por separado usando ANCOVA con la calificación pretest como covariable y se
calculó ICC para asegurar consistencia interevaluador; se incluyó análisis complementario de
inteligibilidad global como criterio síntesis, coherente con la distinción entre acento,
inteligibilidad y comprensibilidad en la literatura (Derwing & Munro, 1997, 2005). En el grupo
experimental se modeló la relación entre adherencia y resultados mediante correlaciones de
Spearman y regresión simple, considerando minutos de escucha y número de reescuchas
como predictores de ganancias en listening y prosodia. El análisis cualitativo de las respuestas
abiertas siguió un procedimiento de análisis temático reflexivo con codificación inicial,
búsqueda de temas, revisión y definición, preservando el sentido del estudiantado y
triangulando con los datos de adherencia (Braun & Clarke, 2006).
La validez de los instrumentos se abordó por varias vías. La validez de contenido de
la prueba de listening se garantizó mediante tabla de especificaciones y juicio de expertos,
alineando ítems con descriptores curriculares del nivel B1. La validez de constructo se atendió
con la estructura por subhabilidades y con evidencias de relación con otras variables